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Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba (I)

El gobierno cubano presentó ante la ONU su informe, correspondiente a 2014, sobre las consecuencias de la política aplicada por Washington contra la isla durante más de medio siglo

Estados Unidos contra Cuba
Estados Unidos contra Cuba |

Redacción Central |

Nuevamente la Asamblea General de Naciones Unidas conocerá en breve, como en los últimos 23 años, el informe de Cuba contra el bloqueo de Estados Unidos en su contra que en forma de proyecto de resolución será votado por los estados miembros.

Fue en el 46 periodo de sesiones de esa instancia de la ONU, en 1991, cuando por primera vez el gobierno de La Habana puso a su consideración un texto de ese tipo, pero entonces fue retirado debido a las fuertes presiones ejercidas por Washington sobre muchos países.

Al año siguiente, durante el 47 periodo, prosperó esa iniciativa y se sometió el texto a votación por parte de todas las naciones miembros aquel entonces.

Desde entonces, y hasta la actualidad, el proyecto de resolución ha sido presentado y propuesto a votación en todas las celebraciones de ese tipo de la ONU, para alcanzar con el paso del tiempo mayor apoyo de la comunidad internacional, hasta llegar a la cifra de 188 países votantes a favor de la propuesta, la cual Estados Unidos continúa ignorando.

Ya en este 69 periodo de sesiones fue introducido el nombrado Informe de Cuba sobre la resolución 68/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Según su introducción, la etapa que abarca estuvo marcada por un recrudecimiento de la genocida política de bloqueo, que desde hace 55 años el gobierno estadounidense impone contra Cuba, ignorando el sistemático y creciente reclamo de la comunidad internacional de ponerle fin de inmediato.

Su determinación cada vez mayor de reforzar su alcance extraterritorial, se manifestó, en particular, en el acoso sin precedente a la actividad bancario-financiera. En consecuencia, el normal desenvolvimiento del país en todas las esferas de la vida económica, social, cultural y política continuó seriamente obstaculizado, como ilustra el texto en sus capítulos.

Cita el Memorando del Subsecretario Asistente de Estado para Asuntos Interamericanos al Subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, con fecha 6 de abril de 1960, que afirma: Provocar “el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno” cubano, continúa siendo el propósito declarado del gobierno de los Estados Unidos.

Para lograrlo –prosigue el informe- continúa acudiendo a cualquier método y vía. Desde la absurda y cínica inclusión de Cuba en la lista que publica unilateralmente cada año el Departamento de Estado de países patrocinadores del terrorismo internacional hasta otros más sutiles, como el proyecto subversivo Zunzuneo, al que posteriormente hace referencia el texto.

El complejo y ramificado conjunto de leyes y normas políticas y administrativas que codifican al bloqueo no se deroga. Muy por el contrario, se refuerza y reafirma su vigencia. La prórroga anual de la Ley de Comercio con el Enemigo, promulgada como medida de guerra en 1917 para restringir el comercio con naciones consideradas hostiles, es muestra elocuente de ello. El 12 de septiembre de 2013, el presidente Barack Obama, en memorando dirigido a los secretarios de Estado y del Tesoro, difundido por la Casa Blanca, mostraba una vez más su determinación de mantener intacta su política de agresión y hostilidad contra Cuba.

“Cuba y Estados Unidos no están en guerra. Jamás desde territorio cubano se han lanzado agresiones militares contra los Estados Unidos ni se han fomentado actos de terrorismo contra el pueblo norteamericano. Resulta insostenible justificar las medidas que se toman al amparo de esa ordenanza”, señala.

Como se ha dicho antes –continúa-, el bloqueo califica como un acto de genocidio, en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948, y en un acto de guerra económica, de conformidad con la Declaración relativa al derecho de la guerra marítima, adoptada por la Conferencia Naval de Londres de 1909.
El bloqueo inflige importantes afectaciones al bienestar material, psíquico y espiritual del pueblo cubano, e impone graves obstáculos a su desarrollo económico, cultural y social.

En virtud de esta política, Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde los Estados Unidos, no puede utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones financieras internacionales o tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países. Tampoco se le permite tener acceso a créditos de bancos en Estados Unidos, de sus filiales en terceros países y de las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Contiene el informe numerosos ejemplos de los daños económicos causados por el bloqueo al pueblo cubano, en el período comprendido entre abril de 2013 y junio de 2014. Asimismo, desnuda una vez más el alcance extraterritorial de la cruel política norteamericana, diseñada para aislar a un pequeño país, por defender su soberanía y su derecho a escoger libremente su futuro.

No hay un solo ámbito de actividades económicas y sociales del pueblo cubano que quede exento de la acción destructiva y desestabilizadora que impone esta política ilegal.

El daño económico ocasionado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, asciende a 1 112 534 000 000 de dólares, a pesar de la reducción del precio del oro en comparación con el período anterior. A precios corrientes, durante todos estos años, el bloqueo ha provocado perjuicios por más de 116 880 millones de dólares norteamericanos.

“El bloqueo contra Cuba debe cesar. Es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno. En 22 ocasiones la Asamblea General se ha pronunciado, por abrumadora mayoría, a favor del respeto del Derecho Internacional, el cumplimiento de los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho del pueblo cubano a escoger por sí mismo su propio destino. Ello debe respetarse”, asegura este documento.

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