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Ejército de batas blancas cubanas ayuda a la Humanidad

Cuba tiene médicos hoy sirviendo en 66 países. Contribuye también a la formación de galenos en la Escuela Latinoamericana de Medicina y en facultades abiertas en otros diez países

Médicos cubanos
Médicos cubanos |

Gaby Ramos |

La decisión de Cuba de enviar una brigada de 165 colaboradores de la medicina para luchar contra el ébola en países de África Occidental es una respuesta de solidaridad internacional que ha caracterizado a la
Revolución desde sus inicios en 1959 a partir del principio no de dar lo que le sobra, sino de compartir con los demás lo poco que tiene.

La Revolución cubana no esperó su desarrollo económico y consolidación política para comenzar a brindar ayuda en el campo de la salud, aun con el éxodo masivo de médicos a partir de 1959 cuando el país contaba con 6 286 profesionales y la política de desestabilización de Estados Unidos hizo que emigrara el 50 por ciento de ellos.

Hoy existen unos 80 mil galenos, más de 32 mil especialistas de
Medicina General Integral, y de una sola Facultad de Medicina que pertenecía a la Universidad de la Habana hoy existen 24, incluida la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Apenas a un año del triunfo revolucionario se envió una brigada de esos profesionales y varias toneladas de equipos e insumos a Chile, afectado por un terremoto que dejó miles de fallecidos.

El 17 de octubre de 1962, Fidel Castro anunció al pueblo, en el acto de inauguración lo que sería la Universidad de Ciencias Básicas y Preclínicas «Victoria de Girón», la decisión del gobierno de brindar ayuda internacional en el campo de la salud, y con una visión de futuro, afirmó:

“Y por eso nosotros, conversando hoy con los estudiantes, les planteábamos que hacen falta 50 médicos voluntarios para ir a Argelia, para ir a Argelia a ayudar a los argelinos. Y estamos seguros de que esos voluntarios no faltarán. ¡Cincuenta nada más! Estamos seguros que se van a ofrecer más, como expresión del espíritu de solidaridad de nuestro pueblo con un pueblo amigo que está peor que nosotros…Claro hoy podemos mandar 50, dentro de 8 o 10 años no se sabe cuántos, y a nuestros pueblos hermanos podremos darle ayuda; porque cada año que pase tendremos más médicos, y cada año que pase más estudiantes ingresarán en la Escuela de Medicina; porque la Revolución tiene derecho a recoger lo que siembra y tiene derecho a recoger los frutos que ha sembrado”.

El 23 de mayo de 1963, partió la primera brigada hacia Argelia, compuesta por 55 colaboradores que brindarían sus servicios por un año bajo el principio del internacionalismo en salud y su fundamento ético, profundamente humanista, no como diplomacia médica, no como vehículo de difusión de una doctrina política y no como incentivo de relaciones comerciales o venta de servicios para lucrar a costa de las necesidades de otros.

Esas primeras acciones de cooperación fueron sucedidas por muchas otras en no pocas partes de nuestra región para socorrer a las poblaciones tras los terremotos y otras contingencias, como Nicaragua en 1972, Honduras en 1974 y Perú en 1970 y 1977.

En las décadas de los 70 y 80 fue destacada la participación de médicos, técnicos y otros profesionales  de la salud  en la lucha de independencia contra el colonialismo en Etiopia, Angola, Namibia, y en la década de los 90, aún en medio  de la grave crisis económica que golpeó a Cuba tras la desaparición de la Unión Soviética, se mantuvo una  importante cooperación en África.

En 1998, ante la devastadora destrucción que ocasionaron los huracanes George y Mitch a el Caribe y Centroamérica, comenzó lo que los cubanos llaman el Programa Integral de Salud, que se extendió  a 32 países de  América Latina, África, Asia y el Pacífico.

Otro importante suceso fue la creación del contingente internacional de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias Henry Reeve, el 25 de agosto del 2005, por iniciativa de Fidel.

Este se organiza como consecuencia de otro desastre natural, el huracán Katrina, que afectó a los territorios de Lousiana, Mississippi y Alabama en Estados Unidos, y constituye un nuevo enfoque de la medicina de desastres, aunque como ya se explicó anteriormente  a partir de 1960 ya Cuba brindaba esta ayuda ante desastres naturales a través de brigadas emergentes.

En ese momento se ofrecieron a Estados Unidos  10 mil médicos para ayudar al pueblo norteamericano, la cual no fue aceptada por el gobierno, pero a partir del contingente se han formado 39 brigadas que han estado presentes en situaciones de emergencia en 23 países.

Uno de los programas más sensibles y humanos se inició en julio de
2004 con la Operación Milagro,  con la colaboración de la República
Bolivariana de Venezuela, que se extendió a  35 países y ha permitido mejorar o recuperar la visión a 2 millones  890 mil pacientes.

La discapacidad, como uno de los problemas más acuciantes en nuestros pueblos, motivó a partir del 2008 la realización de la cooperación en el Estudio Psicosocial y Clínico-Genético de esta población, que permitió llegar a los hogares de 1 millón 500 mil  personas con esas características en Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y San Vicente y las Granadinas.

También Cuba ha colaborado en la formación de profesionales de las ciencias médicas para 121 países de Asia, África y América.  Ha graduado hasta la fecha 38 mil 940 médicos, de los cuales 24 mil 486 pertenecen a las 10 promociones de la Escuela Latinoamericana de Medicina, inaugurada por Fidel en noviembre de 1999, como parte de la sostenibilidad del Programa Integral de Salud.

Actualmente  la Revolución cubana colabora con profesores en la formación de recursos humanos de las ciencias médicas en 10 países, con una matrícula de 29 mil 580 estudiantes.

Cuba está presente hoy en 66 países con 50 mil 731 cooperantes de la medicina.

Como resultado de todos estos años de solidaridad y cooperación los profesionales cubanos han cumplido misiones en 158 países, con la participación de más de  325 mil  trabajadores de la salud.

Algunas cifras son ilustrativas de su contribución sanitaria: durante estos años de colaboración se han realizado más de mil 207 millones de consultas médicas, más de dos millones 280 mil partos, más de ocho millones de intervenciones quirúrgicas y más de 12 millones de niños y embarazadas han sido inmunizados.

¿Qué mueve al médico cubano a ir hacia lugares recónditos y aislados y atender con esmero a la población?

“Compartir experiencias, conocer nuevos sistemas de salud, intercambiar con galenos de otros países, enfrentarnos a cuadros de salud distintos a los de Cuba significa un reto en la formación profesional; y a los médicos cubanos les gusta crecer permanentemente en su desempeño”, aseveró recientemente la joven doctora Yilian
Jiménez Expósito, una de las coordinadoras principales de la cooperación médica.

Sobre la consagración del médico cubano, manifestó la directiva cubana dos apreciaciones:

“El secreto es el resultado de un médico formado en un sistema socialista donde nunca se ve al paciente como una mercancía o un cliente, donde cada ciudadano tiene el derecho a la cobertura de salud desde que nace hasta que muere, sin distinciones.

“Y es que los médicos cubanos nacen del pueblo, no de élites; es capaz de adaptarse a limitaciones, tiene el espíritu de transformar el medio, de intervenir en las comunidades desde el punto de vista sanitario, establece una relación médico-paciente fluida, amistosa”.

El más reciente ejemplo de solidaridad de los profesionales y demás personal cubano de la salud es el anuncio de que en breve partirá un contingente de profesionales de la medicina para contribuir al esfuerzo global de combatir la epidemia de Ébola en África Occidental, rápida respuesta de la Revolución al llamado de la ONU y la Organización Mundial de la Salud.

Ese aporte será de 62 médicos y 103 enfermeros, todos con años de experiencia en otras naciones afectadas por desastres naturales y situaciones epidemiológicas críticas.

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