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Integración regional vs. avaricia de los Fondos Buitre

Los proyectos integracionistas de América Latina han adquirido una nueva vitalidad luego del ataque neoliberal de los fondos buitres contra Argentina.

Fondos buitres
Fondos buitres | EFE

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El debate extendido a toda América Latina acerca de la situación Argentina frente a los fondos buitre colocó a gobiernos, instituciones regionales de integración y partidos políticos ante la necesidad de repensar el sistema financiero latinoamericano, comenta Federico Larsen para Rebelión.

En los últimos 10 años se multiplicaron los debates encaminados a la creación de una nueva arquitectura económica en la región, que quedaron truncos hasta que explotó la situación Argentina que vino a sumarse a problemas de otras naciones, agrega.

En ese lapso, se multiplicaron los intentos de construcción de alternativas políticas y económicas al orden mundial vigente, sin embargo muchas de ellas quedaron truncas, los fantasmas del libre comercio volvieron a aletear por Sudamérica y varios países, como es el caso de Argentina, se encuentran hoy lidiando con las deficiencias en la implementación de aquella estrategia, apunta.

Un ejemplo de ello lo constituye el Ecuador, que puede ser considerado la cuna de la nueva arquitectura económica latinoamericana, y, no obstante, señala Larsen, debió recurrir a un nuevo Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea para sostener su economía.

Uno de los intentos más acabados de llevar a cabo la integración es el Sistema Unificado de Compensación Regional (Sucre), que es únicamente utilizado en los intercambios comerciales de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

Las problemáticas que derivan de la relación de la región con el sistema financiero internacional son el reflejo de una histórica inserción subordinada de América latina al sistema económico global, que hoy es en su esencia de tipo especulativo.

En cambio, en las últimas semanas hubo señales de cambio cuando el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, sostuvo públicamente que el gobierno de Buenos Aires “no debería pagar”.

La experiencia venezolana demuestra que ante la nueva oportunidad histórica de América Latina debe propiciarse el debate y la movilización, con el protagonismo de los corrientes sociales y los pueblos de la región y que este proceso en marcha deberá acelerarse para que la posibilidad no se vuelva a escapar, concluye Larsen. (Redacción Central-Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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