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Conflicto agrario suma nueva víctima en Honduras

Campesinos denuncian impunidad de represores en el Bajo Aguán

Desalojo de Campesinos por las Fuerzas Armadas de Honduras en Bajo Aguan
Desalojo de Campesinos por las Fuerzas Armadas de Honduras en Bajo Aguan | Conexihon

LA VOZ DEL SANDINISMO |

El conflicto agrario en Honduras sumó una nueva víctima mortal con el asesinato de un campesino en el Bajo Aguán, departamento de Colón, para alcanzar la cifra de 150 muertos.

La denuncia de activistas sociales indica que otros dos trabajadores de la tierra resultaron heridos de bala en la misma región, marcada de desalojos, golpizas, amenazas, intimidación y muertes, en una campaña de represión de cuerpos de protección privados y efectivos policiales.

Los defensores de los agricultores responsabilizaron a agentes de la Corporación Dinant en cooperación con el ejército y la policía,  de la represión con empleo de gases lacrimógenos y armas de fuego contra centenares de familias en el Aguán.

La escalada de violencia tiene lugar pese a la decisión del presidente Juan Orlando Hernández de reactivar desde febrero último las operaciones de las fuerzas estatales en el Bajo Aguán, situado al noreste de Tegucigalpa, con el fin de investigar  los crímenes registrados desde 2010.

Sin embargo, los reclamos se multiplican por la impunidad en torno a los asesinatos de labriegos y la poca seriedad mostrada por las autoridades del país en la investigación de los hechos de violencia cometidos en medio del conflicto entre los trabajadores del campo y los terratenientes.

La confrontación en el Bajo Aguán derivó de una reforma agraria que alentó a campesinos a vender sus parcelas cultivadas de palma africana, lo cual aprovecharon los hacendados para expandirse sin considerar los derechos de las comunidades que administraban sus plantaciones de forma colectiva.

Los tribunales desatendieron las quejas de los afectados y ante la acción de los dispuestos a defender su derecho sobre la tierra, aumentaron las contrataciones de guardias de seguridad privados y la presencia policial en la zona hasta convertirla en escenario de guerra, según el Movimiento Campesino Unificado del Aguán.

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