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Escudo antimisiles de Estados Unidos es un fracaso

Luego de 15 años de creada esta tecnología y con una década de explotación, el sistema es incapaz de interceptar misiles de forma eficaz

Escudo antimisiles
Escudo antimisiles |

Redacción Central |

Cuarenta mil millones de dólares prácticamente botados a la basura es el saldo del escudo antimisiles que Estados Unidos ha venido desarrollando desde 1999.

El sistema de defensa antimisiles con base en tierra (GMD, según sus siglas en inglés) se suponía que protegería a los estadounidenses. Una década después de que fuera declarado operacional esta tecnología no puede ser calificada de confiable, incluso tras sus pruebas más cuidadosas y con guión que son mucho menos exigentes que un ataque real.

Según datos del Gobierno, la agencia de defensa de misiles de EE.UU. (MDA, por sus siglas en inglés) llevó a cabo 16 pruebas para verificar la capacidad del sistema de interceptar ojivas enemigas y fracasó en ocho ocasiones, según datos del Gobierno.

Pese a varios años de retoques y promesas de solucionar las deficiencias técnicas, el rendimiento del sistema ha ido empeorando.

De las ocho pruebas efectuadas desde que el GMD entró en funcionamiento en 2004, cinco han sido fracasos. La última intercepción exitosa fue realizada en diciembre de 2008.

«El sistema no es fiable», señaló recientemente un oficial retirado que sirvió durante los mandatos de presidentes Bush y Obama. «Hemos adoptado un sistema todavía en desarrollo, de hecho fue un prototipo que fue declarado operacional por razones políticas», dijo.

Anteriormente, en 2003, al hablar ante la Cámara de los Representantes del Comité de Servicios Armados, el viceministro de Defensa Edward C. Aldridge, entonces al cargo de la compra de armamento, dijo que para eliminar una ojiva enemiga hacían falta de uno a tres misiles. En tal caso, la eficiencia sería de aproximadamente el 90%.

A juzgar por las pruebas efectuadas en condiciones ideales, es decir en ausencia de contramedidas de posibles adversarios, señuelos, etc., la eliminación de una cabeza nuclear requiere de cuatro a cinco misiles. En otras palabras, un ataque con varios misiles puede ‘romper’ el sistema GMD que cuenta hoy en día con solo 30 interceptores.

«La amenaza puede ser aún mayor, si los misiles del enemigo son equipados con señuelos de partículas de metal para confundir al radar y los sensores GMD», informa una publicación de Los Angeles Times.

La MDA debería reconsiderar el diseño de un elemento clave del sistema antimisiles nacional, con base en tierra, tras una serie de pruebas fallidas, sugiere un informe del Pentágono filtrado en enero de 2014.

Sin embargo, el secretario de Defensa de EE.UU., Chuck Hagel, pide construir y desplegar en Alaska otros 14 interceptores del sistema de defensa antimisiles por un coste de 1.000 millones de dólares. El dinero del contribuyente sigue yéndose a la basura.

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