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¡Ni mil Obamas simbolizarían un solo René González!

Te vimos René; te vimos y lloramos emocionados, junto a tus hijas, tu padre, tu música cubana y ese carro, pequeño, pero inmensamente grande en esa libertad que ganaste segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, mes a mes, año a año; lustro a lustro.Te vimos tan grande, íntegro, digno, feliz, tan revolucionario cubano, ejemplar; lleno de vida, que nuestra moral voló de la punta del Turquino al fondo del infierno siempre vivo de nuestro volcán Masaya, y dio vuelta por su ladera, miró Managua, el Mombacho, el azul atlántico y la costa Caribe, para decirle a Sandino que estás aquí, como siempre; por eso retumbó el Momotombo al nombrarte.Rubén, nuestro gran Darío, desde León saluda; "cachorro suelto de león español".La llama eterna, que custodia a Carlos Fonseca y al coronel Santos López, eslabón histórico entre el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, les da la buena nueva; que los regocija, mientras las banderas rojinegras ondean con más fuerza en esta heroica Nicaragua de Revolución Sandinista; Cristiana, Socialista, Solidaria, donde Daniel, junto a Rosario, te impusieron, les impusieron, la máxima condecoración, la Orden Augusto C. Sandino, símbolo del decoro nacional.La Cordillera de los Andes, a lo largo y ancho de nuestro continente, acoge y protege al nuevo cóndor, gallardo vencedor. Como gallardos, heroicos, dignos y revolucionarios son tus otros cuatro hermanos.Qué alegría y qué honor para Irma, tu madre; y Olga, Olguita, tu esposa.En tu modestia, René, no reparás que sos un símbolo para todos los revolucionarios del mundo.¡Ni mil Obamas simbolizarán, jamás, a un solo René González!¡Ni un millón de obamas simbolizarán, jamás, a los Cinco Héroes Cubanos!(Mariano Cepeda. La Voz del Sandinismo)

Redacción Central |

¡Ni mil Obamas simbolizarían un solo René González!
Te vimos René; te vimos y lloramos emocionados, junto a tus hijas, tu padre, tu música cubana y ese carro, pequeño, pero inmensamente grande en esa libertad que ganaste segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, mes a mes, año a año; lustro a lustro.

Te vimos tan grande, íntegro, digno, feliz, tan revolucionario cubano, ejemplar; lleno de vida, que nuestra moral voló de la punta del Turquino al fondo del infierno siempre vivo de nuestro volcán Masaya, y dio vuelta por su ladera, miró Managua, el Mombacho, el azul atlántico y la costa Caribe, para decirle a Sandino que estás aquí, como siempre; por eso retumbó el Momotombo al nombrarte.

Rubén, nuestro gran Darío, desde León saluda; «cachorro suelto de león español».

La llama eterna, que custodia a Carlos Fonseca y al coronel Santos López, eslabón histórico entre el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, les da la buena nueva; que los regocija, mientras las banderas rojinegras ondean con más fuerza en esta heroica Nicaragua de Revolución Sandinista; Cristiana, Socialista, Solidaria, donde Daniel, junto a Rosario, te impusieron, les impusieron, la máxima condecoración, la Orden Augusto C. Sandino, símbolo del decoro nacional.

La Cordillera de los Andes, a lo largo y ancho de nuestro continente, acoge y protege al nuevo cóndor, gallardo vencedor. Como gallardos, heroicos, dignos y revolucionarios son tus otros cuatro hermanos.

Qué alegría y qué honor para Irma, tu madre; y Olga, Olguita, tu esposa.
En tu modestia, René, no reparás que sos un símbolo para todos los revolucionarios del mundo.

¡Ni mil Obamas simbolizarán, jamás, a un solo René González!
¡Ni un millón de obamas simbolizarán, jamás, a los Cinco Héroes Cubanos!

(Mariano Cepeda. La Voz del Sandinismo)

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