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Bahrein Dimisión del gobierno como condición para diálogo dicen manifestantes

Miles de personas siguen ocupando la Plaza de la Perla y piden sean juzgados responsables de la represión

Plaza de la Perla
Personas siguen ocupando la Plaza de la Perla y piden sean juzgados responsables de la represión. | Reuters

Redacción Central |

Miles de personas siguen ocupando la Plaza de la Perla y piden sean juzgados responsables de la represión

La oposición bahreiní anunció este domingo que ve con prudencia el diálogo con el Príncipe heredero sobre las reformas políticas y sigue poniendo como condición la dimisión del gobierno, al que acusa de la violenta represión de las manifestaciones contra el régimen, un estrecho aliado de Estados Unidos.

En el centro de Manama, la capital del país, miles de manifestantes confluían en la Plaza de la Perla, reconquistada el sábado después de la retirada del Ejército y de la policía  Los sindicatos habían convocado un encuentro en dicha plaza en la tarde del domingo.

«El gobierno que no ha podido proteger a su pueblo debe dimitir y los responsables de las masacres juzgados», declaró a la AFP Abdel Jalil Jalil Ibrahim, jefe del bloque parlamentario del Wefaq, principal movimiento de la oposición chiita.

«La oposición no rechaza el diálogo» propuesto por el Príncipe heredero jeque Salman Ben Hamad Al-Jalifa, «pero reclama una plataforma que lo favorezca», agregó.

El Príncipe propuso a la oposición que se siente en la mesa a dialogar después de la muerte de seis manifestantes a manos de la policía y ordenó la retirada del Ejército de Manama y a las fuerzas antimotines les pidió que no toquen a los manifestantes, accediendo a dos de las reivindicaciones de la oposición, que también piden  la dimisión del gobierno.

La designación del jeque Salman para dirigir el diálogo con la oposición es una «buena elección», consideró por su parte el jefe del movimiento de izquierda, Ibrahim Sharif, pese a que «no se puede decir si se trata de una iniciativa seria por parte del régimen o una simple maniobra política».

«Debemos dar muestras de prudencia», sobre todo porque la «familia reinante está dividida sobre la manera de gestionar las consecuencias de los últimos acontecimientos», dijo Sharif, secretario general de la Alianza Nacional Democrática.

«El príncipe heredero ha tomado la iniciativa de parar el derramamiento de sangre y de poner fin a las masacres, pero otras medidas audaces son necesarias», declaró por su parte Ali al-Asuad, diputado de Wefaq, y agregó que la dimisión del gobierno sería una de las medidas.

«El pueblo no acepta que la oposición se comprometa a dialogar con este gobierno», añadió, pues este gabinete «está más débil que nunca desde la independencia» en 1971 de este país de mayoría chiita gobernado por una dinastía sunita.

Mientras  tanto, la oposición proseguía sus encuentros para «elaborar un documento que resuma sus posiciones», incluido el establecimiento de una comisión que se encargará de «elaborar una Constitución que será sometida a referendo», agregó.

«Esta vez, la oposición no va a aceptar simples promesas. Va a exigir la garantía de que se reformará la Constitución, que será la base de las reformas políticas», agregó.

Profundamente preocupado por las consecuencias de la sublevación popular en Bahréin, el reino saudí instó a la oposición a que acepte el diálogo con las autoridades y rechazó cualquier injerencia extranjera en los asuntos del país. Los Emiratos Arabes Unidos hicieron un llamamiento similar.

Mostrando la misma preocupación por lo que sucede en el territorio de su aliado, Estados Unidos instó al gobierno a satisfacer demandas populares y evitar el uso de la fuerza contra las multitudinarias manifestaciones que hacen recordar lo sucedido recientemente en Egipto.

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