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Una confusión muy conveniente para Estados Unidos y la derecha argentina

A pesar de la prohibición existente, el Gobierno de Estados Unidos y grupos argentinos quieren mantener la confusión entre asuntos de defensa nacional y los que conciernen a la seguridad interior como en tiempos de la dictadura militar. El periodista Horacio Verbitsky lo analiza a la luz del intento estadounidense de introducir armas y drogas en Argentina para un supuesto curso de entrenamiento a la policía del país sudamericano

Redacción Central |

A pesar de la prohibición existente, el Gobierno de Estados Unidos y grupos argentinos quieren mantener la confusión entre asuntos de defensa nacional y los que conciernen a la seguridad interior como en tiempos de la dictadura militar.  El periodista Horacio Verbitsky lo analiza a la luz del intento estadounidense de introducir armas y drogas en Argentina para un supuesto curso de entrenamiento a la policía del país sudamericano

La confusión entre asuntos de defensa nacional y de seguridad interior que caracterizó a la dictadura militar (en Argentina) fue suprimida en 1988 por la Ley de Defensa, cuando gobernaba Raúl Alfonsín. Esa prohibición fue ratificada en 1992 bajo la presidencia de Carlos Menem cuando se sancionó la Ley de Seguridad Interior, y una vez más en 2001 con la Ley de Inteligencia, que promulgó Fernando de la Rúa.

Todas ellas separan en forma taxativa los roles de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad y constituyen la más arraigada política de Estado de la democracia argentina. Quien intentó borronear la línea fue el ex senador (Eduardo) Duhalde, pero debió retroceder ante la fuerte reacción que encontró en su propio gabinete.

 La misma separación rige en Estados Unidos. Fue establecida en 1878, después de la guerra civil, por la ley Posse Comitatus, que a su vez reproduce una ley inglesa de 1411, y prohíbe el uso del Ejército como fuerza de seguridad, salvo en casos especiales autorizados por la Constitución o el Congreso.

Pese a esta tradición, el gobierno de los Estados Unidos y grupos políticos marginales dentro de la Argentina pretenden volver a enmarañar ambas funciones y sus fuerzas respectivas. Un ejemplo de ello son las declaraciones de ministros de Defensa de las Américas, en las que los términos defensa y seguridad se usan como sinónimos intercambiables. Ese es también el discurso de Duhalde, asesorado por Miguel Angel Tomanzano y Eduardo Amadeo, quienes fueron secretario de Seguridad y embajador en Estados Unidos.

El canciller argentino, Héctor Timerman recibió un informe de la máxima experta legal de la cancillería, la ex ministra de Relaciones Exteriores de Alfonsín, Susana Ruiz Cerruti, luego de revisar

todos los convenios bilaterales firmados entre ambos países, concluyó que ninguno prevé el entrenamiento de fuerzas policiales, lo cual indica que se trata una vez más de la política de hechos consumados con la que se manejan desde Washington las relaciones con Subamérica.

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