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Paramilitares colombianos cremaron cadáveres de sus víctimas en hornos artesanales

Al menos 150 asesinados

Paramilitares colombianos
Un fiscal de la Unidad Nacional de Justicia y Paz dijo que paramilitares desmovilizados han confesado que cremaron los cadáveres de al menos 150 de sus víctimas en hornos artesanales, para no dejar evidencias de sus crímenes. | Internet

Redacción Central |

Al menos 150 asesinados

Un fiscal de la Unidad Nacional de Justicia y Paz dijo que paramilitares desmovilizados han confesado que cremaron los cadáveres de al menos 150 de sus víctimas en hornos artesanales, para no dejar evidencias de sus crímenes.

Leonardo Cabana, cuya oficina es la dependencia de la Fiscalía que investiga los crímenes perpetrados por las bandas paramilitares, explicó que «aproximadamente» fueron incinerados los cuerpos sin vida de 150 personas «que fueron lanzadas a los hornos» artesanales o de ladrillo y cemento.

«Son tres hornos que ya estaban ahí» y fueron adaptados por los paramilitares, usando neumáticos para generar el fuego para cremar los cadáveres de los ultimados entre los años 2000 y 2004, según las confesiones.

Sin embargo, Cabana dijo en entrevista con la AP que la Fiscalía no ha hallado rastros o muestras de ADN en esos hornos para comprobar la veracidad de las confesiones o la cantidad de restos. 

Dos de esos hornos estaban ubicados en zona rural del municipio de Villa del Rosario, en el departamento fronterizo Norte de Santander, a unos 400 kilómetros al noreste de Bogotá. El otro fue instalado Puerto Santander, en el mismo departamento, explicó.

Hasta antes de ser usados por paramilitares, los hornos eran utilizados en la fabricación de panela, o azúcar morena en bloques, un producto de consumo local, dijo el funcionario.

Según Cabana, la cifra de 150 cadáveres incinerados en los tres hornos fue establecida tras las declaraciones de varios ex jefes paramilitares que se desmovilizaron desde 2004.

La principal confesión, agregó, fue la del otrora jefe del bloque paramilitar «Fronteras», Jorge Iván Laverde, conocido como «El Iguano» y «Pedro Fronteras».

«La práctica (de la cremación) se utilizó para desaparecer y no dejar rastro ni evidencia, precisamente por la gran cantidad
de muertos que había en esa zona»

Cabana dijo tener confesiones de otros ex cabecillas que aceptaron haber llevado hasta los tres hornos los cadáveres de personas de otras ciudades, como Cúcuta, la capital de Norte de Santander, a 400 kilómetros de Bogotá.

«La pregunta (sobre si a los hornos fueron arrojadas personas con vida) se les hizo, entre otras cosas por la barbarie que utilizaron.

Ellos dijeron que nunca, pero tampoco es que hayamos descartado lenamente esa posibilidad», manifestaron.

Cabana recordó que «El Iguano» le relató a la Fiscalía que cuando estuvo al frente del bloque «Fronteras», entre los años 2000 y 2004, mandó construir su centro de operaciones en una finca de Puerto Santander. «Pero resulta que el sitio escogido por él estaba lleno de cadáveres…, entre 25 y 30. Entonces los mandó sacar y arrojar al horno».

Para Cabana, aparte de las confesiones de los líderes paramilitares, la Fiscalía cuenta también con un censo de personas desaparecidas en Norte de Santander y que considera pueden ayudar a corroborar la cifra de unos 150 cuerpos arrojados a los improvisados hornos.

«Tenemos información (de) que fueron desaparecidas mujeres, pero hasta hora tenemos establecido que a los hornos sólo fueron arrojados los cadáveres de hombres, algunos de ellos adolescentes de entre 16 y 17 años», agregó.

En la actualidad «sólo hay rastros de que los hornos existieron, o sea, están en ruinas. Cuando los paramilitares se desmovilizaron, empezaron a tratar de no dejar evidencias» y los destruyeron.

«El Iguano» ha reconocido que sus hombres pudieron haber asesinado a unas dos mil 500 personas. Además de unos 600 desaparecidos, entre ellos los 150 cuyos cuerpos fueron arrojados a los hornos.

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