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Sin resolver crisis de seguridad ciudadana en El Salvador

Unos dos mil 500 soldados en las calles NO resolvieron el problema

Soldados de El Salvador
Unos dos mil 500 soldados en las calles NO resolvieron la crisis de seguridad ciudadana en El Salvador | lapagina.com.sv

Redacción Central |

Unos dos mil 500 soldados en las calles NO resolvieron el problema

La presencia en las calles de El Salvador de dos mil 500 soldados para ayudar a la policía en las tareas de seguridad ciudadana no ha resuelto los graves problemas de seguridad ciudadana en esa nación.

Los efectivos militares fueron desplazados en 29 zonas de mayor peligrosidad, ubicadas en cinco departamentos: Sonsonate, La Libertad, Santa Ana, San Miguel y San Salvador. La PNC sostiene que solo han logrado cubrir 16 zonas de las 29 establecidas.

Seis meses después de la medida ordenada por el presidente Mauricio Funes la situación delincuencial prácticamente sigue igual.

Este 6 de mayo culminan la misión los dos mil 500 soldados; no obstante los homicidios siguen igual: a un promedio  entre 10 y 13 personas  asesinadas cada día apunta un reportaje de Contrapunto.

En el primer trimestre de este año se registraron mil 63 homicidios, uno más que los registrados en el mismo período del año 2009, esto según datos del Instituto de Medina Legal (IML), Fiscalía General de la República (FGR) y PNC.

Para  agudizar más el problema los asesinatos en forma de masacre han aumentado este año. Desde enero a la fecha van ya cinco masacres ocurridas en diferentes puntos del país. La última se registró el pasado sábado, en una colonia de Olocuilta, La Paz. Seis personas que se encontraban viendo un partido de fútbol fueron acribilladas por sujetos vestidos de policías.

Las autoridades policiales no lo quieren mencionar, pero no se descarta que se trate de un grupo de exterminio, pues los atacantes preguntaron quiénes eran pandilleros, y levantaron las camisas de las víctimas en busca de tatuajes alusivos a las pandillas.

A pesar de esta realidad, las autoridades gubernamentales catalogan como positiva la labor del Ejército. Incluso el viernes 30 de abril el presidente Funes anunció que prolongará el tiempo de los soldados en las calles, y que además tendrán otras atribuciones aparte de patrullar, realizar capturas en flagrancia y registros.

«Gracias a la presencia en el terreno de la Fuerza Armada es que se han podido realizar más cateos, más requisas de armas, más capturas, más registros, tanto a vehículos como a peatones, si no hubiéramos tenido esa fuerza en la calle no lo hubiéramos podido hacer», dijo Funes el pasado 30 de abril.

Según datos del Ministerio de la Defensa Nacional , el Ejército ha registrado más de 300 mil personas; realizado más de 130 mil patrullajes, más de 126 mil operaciones de diferente tipo. Además sostiene que ha logrado capturar más de 150 personas y más de 627 porciones de droga.

El ministro de la Defensa Nacional , David Munguía Payes, dijo el pasado viernes que han cumplido con su labor porque han logrado «disminuir los índices delincuenciales de 14 y 13 a 11 homicidios al día; y la otra cosa importante es que hemos logrado contener esa espiral ascendente que traían los homicidios».

Sin embargo, esos números señalados por el ministro no son significativos, y en todo caso son volátiles. Porque, por ejemplo abril terminó con 385 asesinatos, un promedio de 13 por día, según estadísticas de la PNC publicadas por La Prensa Gráfica. Eso desmiente cualquier baja en las cifras.

«Tiene razón el ministro de Defensa cuando dice que no esperen que los índices de homicidios o de extorsiones o de delincuencia en general se reduzcan de la noche a la mañana por la simple salida de la Fuerza Armada a las calles. Ahora, lo que sí no se puede negar y es evidente, es que si la Fuerza Armada no hubiera salido, la situación sería peor de la que estamos enfrentando», sentenció Funes.

Pero esa afirmación no se puede evidenciar. Nadie sabe si con los patrullajes militares se dejaron de cometer crímenes y específicamente asesinatos. Más bien todo lo contrario: los números no muestran una tendencia a la baja con los militares en las calles.

ContraPunto intentó conocer cuánto habían disminuido los homicidios en las zonas donde están desplegados los soldados, pero no fueron proporcionados, ni por la PNC ni por el Ejército. Lo único que admitió el subdirector de la PNC, Mauricio Ramírez Landaverde, es que en algunos lugares ha funcionado la presencia militar y en otros no, sin mostrar números u otra evidencia que muestren en qué medida ha funcionado esa presencia.

Ramírez Landaverde calificó como buena las labores de los efectivos militares. Aunque resaltó que no debían esperar milagros tampoco.

«Aquellos que cifraron sus expectativas en que con la Fuerza Armada iba resolverse todo, creo que partieron de un hecho falso. Iba a ayudar, pero que no iba a ser la solución que buscamos, sino que una parte», señaló a ContraPunto.

Agregó que también hay otros componentes en materia de seguridad que deben de mejorarse, como es el trabajo de la Fiscalía y todas las instituciones que tienen que ver con la persecución penal.

«Eso nos confirma que la situación de violencia requiere un tratamiento integral», agregó.

La violencia y delincuencia está desbordando las capacidades de las autoridades policiales y gubernamentales. Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA) dijo a ContraPunto que «esto que está ocurriendo ahorita es violación de derechos humanos por políticas inadecuadas, inaceptables e irresponsables».

Para Cuéllar la situación está peor, y de nada ha servido el aumento de soldados.

«Lo han vendido como la salvación, la realización de tareas de seguridad pública por parte de la FAES –Fuerza Armada de El Salvador— y como una medida excepcional; no es ni excepcional porque desde hace más de 15 años la FAES anda en la calle en tareas de seguridad pública, y no es la salvación porque la cifra sigue siendo altísima en cuanto a homicidios, en cuanto a delincuencia y otras formas de delincuencia», destacó Cuéllar.

El gobierno incrementó el número de efectivos militares para contrarrestar la situación de violencias y delincuencia que impera en el país. No obstante ya en las calles realizaban labores de seguridad unos mil 300 efectivos que daban apoyo a los policías en el marco de los llamados Grupos Conjuntos de Apoyo a la Comunidad (GCAC), una versión reciclada del nuevo gobierno de los Grupos de Tarea Conjunta (GTC), establecidos en 1994 por los gobiernos pasados.

Aunque el presidente Funes ya anunció que extenderá el tiempo de labores de la Fuerza Armada en las calles, y le dará más atribuciones, aún no lo hace de manera oficial. Dicho anuncio ha generado posiciones encontradas.

Para el General Vargas es importante que los soldados continúen con su labores de seguridad, pero que las condiciones o principios de empleo y cómo van actuar deben ser revisadas para que los resultados se vean potenciados.

Por su parte, el subdirector Landaverde expresó que «si ya se inició hay que seguir y se debe de tomar muy en cuenta de que estamos trabajando con la Fuerza Armada en apoyo a la policía en labores de seguridad pública desde el año de 1994; lo otro por lo cual sería bueno que siguiera es porque no ha terminado».

De acuerdo a Landaverde el aporte del Ejército iba ir en tres direcciones: una es a través de fuerza de tareas en el terreno, las cuales solo cubrieron 16 de las 29 zonas establecidas. También señaló que el ejército iba a retomar la seguridad en los centros penales «lo cual hicieron pero con bastante tardanza», y que por eso no se han visto los beneficios.  Asimismo informó que la tercera medida no la han iniciado todavía, que es la de seguridad en los puntos ciegos o los pasos fronterizos no habilitados.

«Es decir que la Fuerza Armada por diferentes motivos las responsabilidades que les daba el decreto número 70 – el cual firmó  el presidente Funes en noviembre pasado- no las ha cubierto todas, entonces considero lógico que se de un tiempo adicional para que las puedan cumplir», detalló el Subdirector de la policía.

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