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Francia usó a sus soldados como cobayas nucleares

Inhalaron en un día lo autorizado en tres meses, dijo diario francés

Redacción Central |

Inhalaron en un día lo autorizado en tres meses, dijo diario francés

El Ejército francés utilizó a sus propios soldados como cobayas para estudiar los efectos de la bomba atómica, según un documento secreto que publicó este martes el diario Le Parisien  y que confirma unas «maniobras en ambiente nuclear» en el desierto del Sáhara con la participación de 300 hombres en abril de 1961.

El objetivo era «estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos» en la tropa para «la preparación física y la formación moral del combatiente moderno». Ya en 1998, justo después de que Jacques Chirac decidiera interrumpir las pruebas, la revista Nouvel Observateur citaba el documento para hablar de la operación Gerboise Verte, el último de los disparos nucleares galos en la atmósfera.

El informe secreto explica lo ocurrido el 25 de abril de 1961, minutos después de la explosión ordenada por el general De Gaulle. Los hombres salen del refugio y contemplan la nube con aprehensión. Avanzan a pie, seguidos por los vehículos vacíos hasta unos 700 metros del punto cero. Una patrulla en un todoterreno se aproxima hasta los 250 metros.

Se trataba de ejecutar dos maniobras, una ofensiva y otra defensiva para estudiar «la recuperación de una posición tocada por una explosión nuclear» y en ella participaron soldados de varios regimientos.

Las máscaras antigás de la época «entorpecen las comunicaciones», por lo que fueron sustituidas por simples máscaras contra el polvo. En el trabajo en una atmósfera contaminada, la autoridad responsable podía permitir a los hombres que se la quitasen e inhalar «en un día a título excepcional lo que normalmente está autorizado en tres meses».

El actual ministro de Defensa, Hervé Morin, aseguró que «las dosis recibidas durante los ensayos eran muy débiles». El Gobierno está redactando el decreto de aplicación de una ley que permitirá a las víctimas de las pruebas atómicas galas cobrar indemnizaciones. De momento, Morin ha dado orden de «abrir los archivos» para que todo aquel que se considere posible víctima pueda reunir la documentación para demostrarlo.

Pero los afectados, tras diez años de lucha, se consideran engañados por la ley, que solo reconoce 18 enfermedades como posibles consecuencias de la radiación y que excluye melanomas, linfomas y enfermedades cardiovasculares. Cientos de personas en Argelia y la Polinesia recibieron radiación durante las pruebas, que empezaron hace 50 años.

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