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Circula en Honduras manifiesto de militares opuestos a cúpula castrense

Continúan protestas en las calles y en la frontera contra los golpistas, esposa de Zelaya denuncia que quieren exiliarla y que dispararon contra el hotel donde se hospedaba y a petición de Nicaragua agencia de ONU para los Refugiados visitó Ocotal

Redacción Central |

Continúan protestas en las calles y en la frontera contra los golpistas, esposa de Zelaya denuncia que quieren exiliarla y que dispararon contra el hotel donde se hospedaba y a petición de Nicaragua agencia de ONU para los Refugiados visitó Ocotal

Una declaración de un clandestino Movimiento de Oficiales Superiores y Subalternos de las Fuerzas Armadas de Honduras afirmó que los políticos en contubernio con la junta de comandantes involucraron a la institución castrense en el golpe de Esado deteriorando la imagen que poseían ante el pueblo hondureño.

El comunicado fue circulado vía internet or el Frente Nacional contra el golpe de Estado y otras fuerzas de la resistencia pacífica, dijo Prensa Latina desde Honduras.

Los militares señalan que el Señor Jefe del Estado Mayor Conjunto Gral. Romeu Vásquez politizó la institución contraviniendo el mandato constitucional de ser apolítica .

Añade que el Vázquez comprometió a las fuerzas armadas en un principio por apoyar al presidente Manuel Zelaya (derrocado el 28 de junio por un golpe militar) y después cambió de ámbito político, pero  debió retirar sus tropas a sus respectivos cuarteles y mantenerlos al margen de los políticos que sólo las están usando, agrega.

Aseguran en la declaración que un grupo de empresarios reunió 30 millones de Lempiras (más de 1,5 millones de dólares) y los repartió a la junta de comandantes, algo que va en contra del decoro y principios  militares.

Declaramos que las Fuerzas Armadas no son gendarmes de ningún grupo económico elite, sino que estamos con el pueblo porque la mayoría de sus miembros, tanto oficiales como tropa, venimos de las entrañas del pueblo, no somos un ejército de casta, sostiene el documento.

Los oficiales acusan al general Vázquez quien, aseguran, desde hace dos años debe estar de baja, de varias irregularidades en los ascensos y promover a militares al grado de general sin tener las condiciones para ello.

El documento es la primera declaración de ese grupo de oficiales, que no se identifica, por razones obvias, no por cobardía, aclaran en el documento.

Por otra parte, centenares de manifestantes volvieron a salir a las calles de Tegucigalpa protestando contra el gobierno de facto y demandando el regreso a su cargo del presidente Manuel Zelaya.

No sabemos hasta cuándo vamos a estar pero no nos vamos, cueste lo que cueste, hasta que regrese Zelaya y si nos toca morir, vamos a dar la vida , dijo  a la AFP José Ruiz un manifestante de 46 años que dice haber protestado desde el día del golpe, el 28 de junio.

Otros grupos de manifestantes permanecen frente a la embajada de Venezuela en cuyo interior se encuentran los diplomáticos de ese país que se negaron a acatar la orden de expulsión contra ellos dictada por los golpistas.

Hondureños simpatizantes de Zelaya se mantienen allí porque temen que el edificio sea tomado por la policía, mientras que los dos diplomáticos de Venezuela se encuentran dentro y no salen del local..

Los simpatizantes de Zelaya colgaron en la fachada de la embajada pancartas de apoyo al depuesto presidente y otras en las que se lee «golpistas asesinos».

«Los militares quieren botar a los amigos de Zelaya y no lo vamos a tolerar», dijo  a Reuters Aníbal Cáceres, que se identificó como dirigente del Frente de Resistencia contra el golpe de Estado.

Una delegación de Naciones Unidas llegó este miércoles al puesto fronterizo de Las Manos para conocer la situación de cientos de hondureños seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya, atendiendo una solicitud del presidente Daniel Ortega.

«Estamos conociendo la situación de la gente», afirmó Josef Merkx, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), quien llegó este miércoles a Nicaragua, junto a una misión de siete miembros.

La delegación está encabezada por un funcionario de Naciones Unidas, Ricardo Changale, y representantes de las agencias de salud OPS y desarrollo PNUD.

La misión fue solicitada originalmente por Zelaya con el propósito de conseguir atención para medio millar de seguidores que han cruzado la frontera pese a los férreos controles militares y que tendrían ahora dificultades para regresar.

El gobierno nicaragüense respaldó la iniciativa de Zelaya, a fin de que ACNUR valore en el terreno las condiciones y las necesidades que enfrentan los hondureños que han pasado a su país, informó  la presidencia.

«Nosotros en estos momentos lo que estamos asegurando es que estas personas puedan tener condiciones dignas», aseguró el ministro nicaragüense de Salud, Guillermo González, quien acompañó la visita a la frontera.

La misión de ACNUR tiene previsto visitar los albergues de la ciudad fronteriza de Ocotal, 226 km al norte de Managua, donde permanecen los hondureños, para tomar una decisión, previsiblemente mañana, sobre las medidas a adoptar.

Se estima que entre 300 y 500 hondureños que reclaman el regreso de Zelaya al poder en Honduras han cruzado la frontera la última semana para formar parte de un frente de resistencia cívica desde territorio nicaragüense.

«Donde está el pueblo?», preguntaban todos en coro. «íEl pueblo está en las calles!» contestaban en una sola voz los partidarios del derrocado presidente hondureño, la mayoría hombres jóvenes con rostro campesino que entraron a Nicaragua hace varios días.

Zelaya estableció este fin de semana su centro de operaciones en Ocotal, en la zona fronteriza entre Nicaragua y Honduras, donde hoy permaneció casi todo el día ren su , en reuniones con autoridades del gobierno sandinista que llegaron a esta ciudad, junto con la misión de ACNUR.

Paralelamente, la esposa del presidente Zelaya denunció que personas desconocidas dispararon contra el hotel donde se hospeda en una zona cercana a Las Manos donde la mantienen retenida los militares que sólo la dejan llegar hasta Ocotal si no vuelve más a Honduras, algo a lo que se oponen el gobierno de facto.,

Finalmente, el Congreso mexicano pidió hoy al Gobierno del presidente Felipe Calderón que convoque una reunión extraordinaria del Grupo de Río para tomar medidas que permitan restablecer la democracia en Honduras y reinstalar al depuesto presidente Manuel Zelaya.

México encabeza la secretaría pro témpore del Grupo de Río, creado en 1986 y que ahora reúne a los Gobiernos de 23 países latinoamericanos.

A través de una reunión extraordinaria del Grupo de Río «se podrá encontrar solución» al conflicto desatado el pasado 28 de junio en Honduras, donde «militares golpistas obligaron por la fuerza de las armas al presidente Manuel Zelaya Rosales a abandonar el país», señala el documento legislativo.

«Este Grupo actualmente es el mecanismo más representativo de América Latina y el Caribe donde se abordan temas de interés común, y ha probado su eficacia como foro de comunicación y consenso entre los Jefes de Estado y de Gobierno», consideró la senadora Yeidckol Polevnsky, quien presentó la propuesta.

Lamentó que a pesar de que diversas organizaciones internacionales han condenado los hechos en Honduras, «los golpistas se han negado a atender los llamados y (…) pretenden permanecer en forma ilegítima en el poder».

Al Grupo de Río pertenecen Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guayana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

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