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Próxima visita de Daniel a Rusia ratificará voluntad de cooperación mutua

La presencia de Daniel el 18 y 19 de diciembre propiciará la firma de una declaración política conjunta, contentiva del alto grado de coincidencias de ambas partes

Redacción Central |

La presencia de Daniel el 18 y 19 de diciembre propiciará la firma de una declaración política conjunta, contentiva del alto grado de coincidencias de ambas partes

La presencia en Rusia del Comandante Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, el 18 y 19 de diciembre propiciará la firma de una declaración política conjunta, contentiva del alto grado de coincidencias de ambas partes en los principales temas de la agenda internacional, dijeron autoridades.

El encargado de negocios de la embajada de Managua en Moscú, Luis Molina, dijo a que en el plano económico-comercial se espera avanzar en la esfera del turismo, energética, minería, pesca y agricultura.

Por su parte, el canciller de Nicaragua, Samuel Santos, declaró durante una vista a Moscú que su país está interesado en la experiencia de los especialistas rusos en el desarrollo de plantas geotérmicas, hidroeléctricas y energías limpias.

En los encuentros que sostuvimos con ministerios y otros sectores surgió el interés por participar en la construcción de un posible canal interoceánico vía Nicaragua, sostuvo el ministro.

Insistimos en que solo se trata de un proyecto en estudio, pero nuestros interlocutores coinciden en que Nicaragua es el punto ideal para hacer un canal para barcos de gran calado, que no compita con el de Panamá, sino que lo complemente, aclaró Santos.

Por otra parte acuerdos rubricados esta semana en Moscú entre los mandatarios de Rusia y Argentina ratifican la voluntad del Kremlin de consolidar una alianza estratégica con Latinoamérica.

En su aspiración de instaurar un mundo multipolar que acabe con la aspiración de un milenio global norteamericano, la Federación Rusa demuestra una persistente coherencia que incluye la coordinación política y la colaboración económica y técnico-militar.

Es una decisión geopolítica seria. Vamos a fortalecer las relaciones con América Latina y el Caribe, aseguró el presidente Dmitri Medvedev ante la prensa poco antes de partir de regreso a Moscú tras una gira por Perú, Brasil, Venezuela y Cuba.

A esos países no se prestaba atención simplemente, y solo ahora comenzamos una relación plena, y confío que de provecho mutuo con los dirigentes de esos estados. En esto no hay que sentir vergüenza ni temer a la competencia. Es necesario ir a la pelea, sin temor, dijo.

El éxito de aquel periplo solapó, en alguna medida, un fructífero recorrido realizado de manera paralela por el ministro del Exterior, Serguei Lavrov, por Ecuador y Colombia, quien se entrevistó con los jefes de Estado de los dos países.

Al margen de compromisos de alianza estratégica con una región que deviene importante jugador independiente en el debate de los temas de la agenda geopolítica global, Moscú encuentra en Latinoamérica terreno propicio para un verdadero intercambio mutuamente beneficioso.

Rusia pretende avanzar en su desarrollo socioeconómico en un escenario innovador, pero el componente tecnológico ocupa solo 10 por ciento del total de sus exportaciones, indicador que pretende  incrementar.

Una simple ojeada a los ocho acuerdos rubricados por Moscú y Buenos Aires durante la visita de la presidenta Cristina Fernández, indican a las claras cuánto se avanzó en esta dirección.

El uso pacífico de la energía nuclear y otras ramas de ese sector como el hidroeléctrico, colaboración en la industria espacial, asistencia técnica en minería y geología y entendimientos financieros para respaldar estos proyectos figuran en esos compromisos.

Junto a Brasil (Angra I y Angra II) y México (Laguna Verde), esa nación suramericana es una de las tres latinoamericanas y caribeñas poseedores de centrales nucleoeléctricas y que aplican el poder del átomo en diversas ramas de la economía.

Muy importantes para ambas partes resultan los memorandos de entendimiento entre industriales y empresarios y el convenio de colaboración y arbitraje en el campo comercial.

Una fuerza más para el programa nacional ruso de consolidación de la agricultura y la alimentación resultan los acuerdos que abren la posibilidad de introducir eficientes tecnologías de aquel país en la producción agropecuaria.

El embajador argentino en Rusia, Leopoldo Bravo, calificó de muy importante el memorando relativo a la seguridad de los productos de origen vegetal suministrados por Buenos Aires a Moscú.

Esto permitirá ponernos de acuerdo sobre los pesticidas y agroquímicos tolerados y dará seguridad a los productores argentinos de que podrán vender sus mercancías para abastecer la mesa de los rusos como hasta ahora», comentó el embajador.

En el campo de la colaboración técnico-militar, Argentina se suma al interés de otros países de la región que aspiran a modernizar sus medios defensivos sin depender de un proveedor que pueda bloquearlo según veleidades de intereses políticos.

Al respecto, los radares de fabricación rusa podrán propiciar una pronta modernización de los aeropuertos civiles y el sistema defensivo  antiaéreo de esa nación suramericana.

Sobre la base de todos estos proyectos, el presidente Medvedev estimó que en 2008 el comercio ruso-argentino alcanzará los dos mil millones de dólares y existe una posibilidad real de que esta cifra se multiplique en los próximos años.

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