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Persisten deficiencias nutricionales en Latinoamérica

Hay más de 52 millones de personas subnutridas. Las deficiencias nutricionales más serias en la región son de hierro, yodo, zinc y vitamina A

Redacción Central |

Hay más de 52 millones de personas subnutridas. Las deficiencias nutricionales más serias en la región son de hierro, yodo, zinc y vitamina A

Millones de niños en Latinoamérica siguen sufriendo de males como la anemia y están propensos a contraer enfermedades respiratorias y estomacales, debido a las deficiencias nutricionales.

La región también encara una nueva paradoja: millones de niños que padecieron desnutrición crónica se están convirtiendo en obesos o tienen problemas de sobrepeso.

Los planteamientos fueron formulados por científicos y expertos que participan en el primer taller sobre la Nutrición Pediátrica en Latinoamérica , que realiza el Instituto de Nutrición Nestlé y que concluye el domingo en la capital panameña.

Un informe elaborado por el Instituto con referencias de la Organización Mundial de la Salud señaló que en Latinoamérica hay más de 52 millones de personas subnutridas. Y que las deficiencias nutricionales más serias en la región son de hierro, yodo, zinc y vitamina A.

Esas deficiencias causan, anemia, pérdida del coeficiente intelectual, bajo crecimiento y débil respuesta inmunológica, entre otras.

Haití, Brasil y Bolivia presentan las tasas más elevadas de anemia debido a la deficiencia de hierro, con 60%, 59% y 51% respectivamente. Argentina y Nicaragua con 16% y 17% tienen las más bajas.

En la mayoría de nuestros países latinos tenemos grandes sectores de la sociedad que viven en la pobreza… y cuando un mujer se embaraza y no recibe los grupos básicos de alimentos el niño va a nacer desnutrido y eso lo va a marcar toda su vida , explicó el pediatra Edgar Vásquez Garibay, asesor del Instituto de Nutrición Nestlé, para la región de México, Centroamérica y el Caribe.

La tendencia a la obesidad, en los niños que padecieron desnutrición crónica comienza a partir de los cinco o seis años cuando no tienen problemas de desnutrición como antes y comienzan a consumir cargas importantes de azúcares, harinas, productos chatarras y refrescos embotellados , subrayó.

Comienzan a aumentar mucho de espeso porque no pueden procesar con la misma capacidad el azúcar como hacen niños que no tuvieron problemas de desnutrición , señaló. Estamos en la paradoja actual de tener millones de niños que han sido desnutridos crónicos y que se vuelven obesos .

La obesidad les acarrea a estos niños enfermedades graves desde la adolescencia como diabetes mellitus, enfermedades de arterioesclerosis, entre otras.

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