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Renuncia Secretario de Justicia de Estados Unidos

Alberto Gonzales, primer fiscal general perteneciente a la comunidad latina, se encontraba en medio de un escándalo desatado por el despido de fiscales federales

Alberto Gonzáles
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzáles, hace pública su dimisión tras anunciársela al presidente George W. Bush. | EFE

Redacción Central |

Alberto Gonzales, primer fiscal general perteneciente a la comunidad latina, se encontraba en medio de un escándalo desatado por el despido de fiscales federales

El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, ha renunciado a su cargo, dijo el lunes un funcionario estadounidense, en un anuncio que puso fin a una polémica gestión que afectó al Gobierno del presidente George W. Bush.

El funcionario confirmó un reporte sobre la renuncia publicado en la página en internet del diario New York Times.

Gonzales, de 51 años, se encontraba en medio de un escándalo desatado por el despido de fiscales federales el año pasado, que según opositores en el Congreso estadounidense tenían motivaciones políticas.

El funcionario afirmó al New York Times que Gonzales informó el viernes a Bush durante una conversación telefónica sobre su decisión de renunciar. Agregó que el cargo no permanecería sin ser ocupado por demasiado tiempo.

Gonzales trabajó para Bush cuando este era gobernador del estado de Texas en la década de 1990. Se desempeñó como abogado de la Casa Blanca durante el primer período presidencial de Bush antes de convertirse en el primer fiscal general perteneciente a la comunidad latina en febrero de 1995.

Funcionarios públicos retirados y en servicio han señalado que la integridad del Departamento de Justicia fue perjudicada bajo la gestión de Gonzales, debido a la controversia por el despido de los fiscales, su apoyo al programa de espionaje doméstico de Bush y otros tópicos delicados.

Aseveraron que como resultado la moral de los empleados había sido dañada y que las relaciones de Gonzales con el Congreso de Estados Unidos, controlado por los demócratas, se había deteriorado tras la tormenta de críticas de legisladores, incluyendo a algunos republicanos.

Varios senadores han señalado que perdieron la confianza en Gonzales y en su capacidad para encabezar el Departamento de Justicia.

Pese a que reconoció errores en el manejo de los despidos, Gonzales ha negado que estos tuvieran motivos políticos para influenciar indagaciones federales que implicaban a legisladores demócratas o republicanos.

Bush defendió a Gonzales y sostuvo que su nombramiento fue un logro para la comunidad latina, que conforma la minoría más importante en la población de Estados Unidos.

«No he escuchado al Congreso decir que él ha hecho todo mal,» dijo Bush en una reciente rueda de prensa. «De hecho, creo que estamos observando (…) un ejercicio político,» agregó.

Gonzales fue criticado por grupos que defienden las libertades civiles cuando en enero del 2002 escribió un reporte señalando que partes de la Convención de Ginebra sobre el trato a prisioneros de guerra eran «obsoletas» y que algunas precauciones eran «curiosas.»

También recibió críticas por su defensa del programa de espionaje doméstico de Bush, adoptado luego de los ataques del 11 de septiembre. Solo en enero, en un abrupto cambio de opinión, Gonzales declaró que el programa finalmente debería ser evaluado y aprobado por una corte.

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