Espectáculo

¡Nick continúa adelante con su arriesgada aventura!

Su mayor preocupación, asegura, son el viento y los espesos gases sobre el volcán Masaya

¡Nick continúa adelante con su arriesgada aventura!
¡Nick continúa adelante con su arriesgada aventura! |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Mi preocupación son el fuerte viento y los gases espesos que pueden afectar mi visibilidad al momento de cruzar el Volcán Masaya, reveló el acróbata estadounidense Nick Wallenda quien se prepara para atravesar el próximo 4 de marzo el coloso.

“Aquí estoy entrenando con la mascarilla de gas. La conectamos a un tanque de oxígeno, pero me preocupa que llevando la mascarilla me será difícil respirar”.

Aseguró, que, aunque no podía ver, debido al sudor que corría en su rostro, caminó entre 16 y 40 pies. Fortalece los brazos y el balanceo de su cuerpo sobre la cuerda. Está entrenando en el patio de su casa, caminando en un cable que mide 225 pies de largo, reveló a través de un video publicado en sus redes sociales.

“Caminé tanto sobre el cable que termine dañando mis zapatos especiales, esto me indica que estoy entrenando muchísimo y eso es bueno”, explicó Wallenda.

Reveló que cuando entrena sobre el cable trata de visualizar el volcán debajo de él, “especialmente visualizar la lava”.

Otra de sus grandes preocupaciones es que, al desafiar las altas temperaturas del volcán activo, su equipo desconoce cuánto soportarán los cables sobre los cuales el acróbata caminará los casi 800 metros que mide el cráter Santiago de un extremo a otro.

Esta será la travesía más peligrosa que jamás haya realizado Nik Wallenda, de 41 años de edad, y de 80 kilos de peso.

Es ganador de seis Récords Guinness. Caminó por primera vez en las cuerdas a la edad de 4 años.

En 2012 cruzó las cataratas del Niágara caminando sobre un cable colocado a gran altura. Necesitó 25 minutos para recorrer los 550 metros y es la primera persona que cruza las llamadas cataratas de Horseshoe, el punto más peligroso del espectáculo natural situado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Dos años más tarde, lo hacía en la ciudad estadounidense de Chicago, donde dejaba con la boca abierta a millares de personas de todo el mundo quienes lo vieron caminar entre dos rascacielos sobre cables de acero extendidos a más de 60 pisos de altura.

Mel/

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