Economía

Firmado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

El nuevo tratado de libre comercio es antichino por naturaleza y Estados Unidos espera aprovechar en su provecho las asimetrías económicas de los restantes países miembros

Redacción Central |

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) en el que participan 12 países de ambas riberas de ese océano liderados por Estados Unidos y que aspira a transformarse en uno de los mayores tratados de libre comercio, fue suscripto este jueves (noche del miércoles) en Auckland, Nueva Zelanda.

El primer ministro anfitrión John Key y el representante de comercio internacional e inversiones estadounidense, Michael Froman, encabezaron la ceremonia.

Las naciones suscriptoras tienen un plazo de dos años para ratificar el convenio, que fue alcanzado en octubre de 2015 luego de una maratónica sesión de cinco días en Atlanta y que puso fin a siete años de complejas negociaciones.

Participan también del acuerdo, además de Nueva Zelanda y Estados Unidos, Canadá, México, Perú, Chile, Australia, Brunei, Japón, Malasia, Singapur y Vietnam.

Como todo acuerdo de libre comercio de estas características, se basa en las asimetrías entre sus miembros, lo que favorece notoriamente a los EE.UU., el principal interesado en su concreción.

El TPP nace, además, con otra finalidad indisimulada: intentar consolidar un contrapeso al crecimiento de China dentro del bloque asiático, es decir, la propia zona de influencia directa de la nueva potencia económica mundial.

Japón, socio privilegiado de EE.UU. en la zona, es el «Caballo de Troya» para llevar adelante esta estrategia nacida en Washington ante el veloz despliegue del gigante asiático.

Las palabras de Obama en relación al TPP, la misma tarde en que este fue firmado, fueron elocuentes: «No podemos dejar que países como China dicten las reglas de la economía mundial».

Algo así repitió esta noche de miércoles en un comunicado: “El TPP permite que Estados Unidos -y no países como China, que esta fuera del acuerdo- escriban las normas de circulación (comercial) en el siglo XXI, lo cual es especialmente importante en una región tan dinámica como Asia-Pacífico”.

Voy a seguir trabajando con demócratas y republicanos en el Congreso para  promulgarlo como una ley tan pronto como sea posible para que nuestra economía pueda comenzar de inmediato a beneficiarse de las decenas de miles de millones de dólares en nuevas oportunidades de exportación, agregó.

En palabras del primer ministro neozelandés, el TPP dará mucho mejor acceso a bienes y servicios a los 800 millones de habitantes de los doce países firmantes, que representan el 36 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.

Como existen dudas acerca de las pretendidas bondades y beneficios del nuevo tratado de libre comercio, la ceremonia fue boicoteada por grupos de protestantes que temen su impacto sobre el mercado laboral. La semana pasada hubo también manifestaciones en Kuala Lumpur, Malasia.

Algunos de los gobiernos firmantes albergan recelos, como Canadá, cuyo nuevo ejecutivo liberal ya advirtió, a través de su ministra de Comercio Chrystia Freeland, que “muchos canadienses no se han decidido sobre el TPP y muchos más tienen dudas, por lo cual habrá un examen en profundidad antes de ver si es ratificado”.

El de México tiene una posición contraria y su canciller Claudia Ruiz Massieu se refirió al TPP como un complemento de nuestra estrategia de consolidarnos como una de las economías más abiertas del mundo a través de tratados de libre comercio.
mem/mau

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