Economía

Posible un nuevo programa de Nicaragua con el FMI

Presidente del Banco Central dijo que se realizaría en condiciones muy diferentes a las que se vivían en el 2007 cuando se suscribió el último programa

Redacción Central |

Presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales
Presidente del Banco Central dijo que se realizaría en condiciones muy diferentes a las que se vivían en el 2007 cuando se suscribió el último programa

Nicaragua podría buscar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), explicó el Presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, quien destacó que este nuevo acuerdo se realizaría en condiciones muy diferentes al contexto que se vivía en el año 2007 cuando se firmó el último programa con la institución financiera internacional.

Según Rosales, durante la última reunión regional anual del FMI que se realizó en Nicaragua, se aprovechó para conversar con las autoridades de esta organización sobre la conveniencia o no de un nuevo programa. Ante la propuesta, los representantes del FMI mostraron apertura para discutirla.

En este sentido, Rosales, quien compareció este martes en el programa Estudio TN8 del periodista Erving Vega del Canal 8 de televisión, destacó que hay cuatro elementos que cualquier autoridad de Nicaragua que se encargue de discutir con el FMI debe tomar en cuenta.

«En primer lugar la reforma tributaria; en segundo lugar, el tema de la energía eléctrica; en tercer lugar, los asuntos vinculados a la sostenibilidad de las finanzas, de la seguridad social; y en cuarto lugar, todo lo vinculado a lo que hoy conocemos como masa salarial monitoreable», enumeró.

También aclaró que esos elementos son imprescindibles y que siempre van a estar ahí, no obstante pueden surgir otros temas, como el tamaño del Estado, las remuneraciones salariales, la sostenibilidad de la política fiscal y lo relacionado con la deuda externa.

Ante todo esto, Rosales explicó que la realidad de la negociación del nuevo programa para el 2012 no va a ser igual al contexto que se vivió en 2007.

Según el funcionario, todavía no se ha discutido por dónde iría un nuevo programa con el FMI, ya que falta que en Nicaragua se discuta la agenda complementaria. Sin embargo, el funcionario asegura que en Nicaragua habrá voluntad para que los recursos del FMI y las decisiones que ahí se tomen tengan un impacto efectivo real en la sostenibilidad del crecimiento de la economía nicaragüense, pero lo más importante es la reducción sostenible y profunda de la pobreza.

«Hemos discutido y es un tema que en el mes de agosto y septiembre estará pendiente, hay anuencia por parte del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, el gabinete económico hemos discutido este tema. Se le ha explicado al Presidente de la República la conveniencia de tener un nuevo programa, también las debilidades de seguir con el mismo».

El hecho de que Nicaragua no esté dentro de un programa con el FMI tiene sus ventajas y debilidades, pero en el caso de Nicaragua, el gabinete económico y la Presidencia de la República muy probablemente se van a inclinar por mantener el programa «porque las ventajas son mayores que las debilidades que pueda ocasionarnos como país».

Sin embargo, Rosales precisó que en una nueva negociación con el FMI tendremos que resaltar algo que los centroamericanos dijimos en esta última conferencia: «cada país requiere de una vía particular, siguiendo las líneas generales que han sido asimiladas como imprescindibles para lograr crecimiento, me refiero a la estabilidad macroeconómica, a la generación de condiciones que permitan inversión y empleo, desarrollar su propio modelo que le garantice no un crecimiento coyuntural sino la sostenibilidad del crecimiento económico con equidad, con justicia social».

A juicio de Rosales, hay varias razones para mantener un programa con el FMI, una de ellas es porque contamos con una economía que garantiza que el modelo que estamos aplicando pueda ser aceptado por la sociedad nicaragüense, en primer lugar, y en segundo lugar por los inversionistas, tantos los privados como los de naturaleza estatal.

«Las evaluaciones lo que te dicen es que somos un país en donde hay apertura, donde es posible generar empleo, un país donde las condiciones macroeconómicas, las condiciones financieras, las políticas económicas y las políticas hacendarias responden a una economía donde es posible invertir, generar utilidades, se exige respeto a los trabajadores en sus derechos, el respeto a la protección ambiental, pero podés desarrollar cualquier tipo de inversión de naturaleza legal y que obviamente eso nos conviene a nosotros los nicaragüenses».

Rosales también explicó que es importante establecer una diferencia respecto a las relaciones de Nicaragua con el FMI. «Nosotros somos miembros del Fondo, somos socios del FMI, tengamos o no tengamos un programa, formamos parte del mismo, siempre hemos estado en el FMI» aclaró.

Nicaragua es socia del FMI, pero esto no le quita el derecho a tener un programa con el mismo. El actual programa con el Fondo fue firmado en el año 2007 por tres años y se amplió un año más hasta el 2011.

Mantener un programa con el FMI también implica algunas restricciones que causan impacto en la economía nacional y en la vida diaria de los nicaragüenses.

Rosales explicó que entre las limitaciones está que «Nicaragua no puede acudir al mercado internacional con el propósito de obtener capitales para financiar proyectos, salvo que sean en términos concesionales y eso es una limitación, porque otro país cualquiera que no tuviese un programa con el Fondo perfectamente pudiese endeudarse sin un límite especifico, la prueba está en cómo los Estados Unidos se han endeudado en los últimos años, están en libertad para hacerlo, nosotros no lo podemos hacer», dijo.

«Una segunda restricción es que Nicaragua no puede dejar de pagar ni un solo día las obligaciones internacionales que se derivan de búsqueda de recursos económicos, eso la pone inmediatamente fuera del programa con el FMI» destacó Antenor Rosales.

Estas y otras restricciones hacen que la política económica deba desarrollarse «tejiendo muy finamente» con el propósito de lograr los objetivos fundamentales de generación de riqueza, generación de empleo al momento de la inversión y reducción de la pobreza.

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