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“Chocolatito”, la historia repetida de un campeón de Nicaragua

Lejos de Texas, Estados Unidos, tuvo lugar una explosión de felicidad en La Esperanza, Nicaragua

Román “Chocolatito” González luego de derrotar a Yafai
Román “Chocolatito” González luego de derrotar a Yafai |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Sábado. 29 de febrero de 2020. Día bastante inusual, pues se trata de 24 horas que apenas suceden cada cuatro años. Ello no cambia el curso de la vida; tampoco la rotación de la tierra es más acelerada.

El término bisiesto, expresión derivada del latín bis sextus diez, es parte de la explicación de un 29 que no siempre forma parte del segundo mes del año, el más corto entre los 12 existentes, pero que dejó ahora un puñado de alegría para Nicaragua.

Casi el cierre de la fecha, en horas de la noche, el boxeador Román “Chocolatito” González hizo justicia a su calidad. No hubo demonios en el ambiente. El pequeño del barrio La Esperanza, en Managua, tuvo ilusión y confianza en cada uno de sus envíos y se impuso de manera contundente al británico Khalid Yafai.

Así, la historia retornó a su sitio. El pinolero alcanzó el quinto título universal de su carrera y hoy presume la faja de las 115 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Mandarle un saludo a todo el pueblo de Nicaragua, a toda mi familia, al Presidente (Daniel Ortega) y a toda mi gente que tanto amo. Este título no es mío, es de ustedes también”, expresó el ganador tras finalizar el combate.

Orgulloso, agradecido, complacido y modesto, Román “Chocolatito” González asaltó los metros cuadrados del Ford Center de la ciudad de Frisco, Texas, Estados Unidos, y sus jabs, swinnes, ganchos y uppercuts deleitaron a los presentes en el espacio, mientras a miles de kilómetros al sur, millones de personas guardaban ilusiones en cada golpe.

Con ese apoyo, el pugilista envió a la lona a su rival en el noveno asalto. Yafai intentó levantarse, pero no pudo. Todo llegaba a su fin. No fue necesario ir a las tarjetas. Los jueces no debieron anotar más. Y la campana agradeció que no la tocaran nuevamente.

La justicia, esta vez, no fue ciega y terminó del lado del exponente del arte de Fistiana que suma ahora 49 victorias y apenas un par de fracasos. Ese mismo que hace algunos años llegó a ser considerado el mejor libra por libra del boxeo profesional mundial, y que posee el talento necesario para retornar a los grandes escenarios y encabezar veladas importantes.

Lejos de Texas, allí en La Esperanza

Cuando cayó Yafai, la explosión de alegría fue contundente tanto en la calle como en el interior de la vivienda de doña Lilian. Ella salió a dar las gracias a los vecinos por ver la pelea y respaldar a su hijo.

Doña Lilian es la madre de Román González, el campeón de las 115 libras de la AMB. Es una mejor orgullosa, feliz. Una mujer creyente, de pueblo, revolucionaria, seguidora del Frente Sandinista de Liberación Nacional, como su hijo, el monarca.

“Sabía que Román ganaría se había preparado muy bien. Estoy muy alegre, orgullosa, estoy feliz”, expresó doña Lilian mientras era felicitada por sus hermanas, su hijo Néstor González y varios de sus nietos.

“Le pedí mucho a Dios que todo saliera bien y le dije a Román ‘pedile a Dios, ponete en las manos de Dios y Dios te volverá a la victoria’ y así fue. Ahora que venga Román le pediré que hagamos un culto en acción de gracias por el triunfo es para Dios”, refirió doña Lilian, quien también agradeció el respaldo de Nicaragua.

La historia regresó a su sitio. Román también. La cima pertenece a quien luya por acceder a ella. González, bajo de estatura, pero con un corazón de gigante, duerme en la cúspide de los campeones, de esos reyes de la valentía que poseen la tenacidad suficiente para caer y levantarse con el mismo orgullo y la misma cuota de ilusiones en pos de la grandeza.
mem/jos

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