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Entre saltos y remates, gritos voraces por Nicaragua

El equipo nacional sub-19 años se robó el show en el Torneo Norceca organizado en Cuba. Su actuación, refieren los pinoleros, fue gracias al apoyo del Gobierno Sandinista

Entre saltos y remates, gritos voraces por Nicaragua
| FNVB

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Jonny Zeledón tiene 17 años. Salta como un canguro y se mueve como un felino. Sus pasos largos son seguros y su voz deja entrever que es un muchacho tímido. Parado en un tabloncillo de voleibol, Jonny repasa sus movimientos, se concentra, toma aire y respira profundo. Después, cuando comienza la acción, no teme ni se amilana, golpea con fuerza una redonda que llamamos Mikasa y, solo luego, grita con fuerza: ¡Arriba Nicaragua!

Zeledón peina constantemente su cabello con los dedos de su mano derecha, los mismos dedos y la misma mano que lo colocaron como uno de los mejores jugadores del Torneo Norceca de voleibol masculino categoría sub-19. Nicaragua cerró en la cuarta posición y mejoró su actuación histórica en esas lides.

Este joven, oriundo de Somoto, municipio ubicado a 216 kilómetros de la capital, estudia actualmente en Managua. El Gobierno Sandinista y la Federación Nicaragüense de la disciplina (Fnvb) no dudaron en matricularlo en el colegio Doris María, y Jonny, por su lado, no dilató su respuesta, tomó las maletas y solicitó el ticket de ida.

“Tiene una beca y le pagan todos los gastos internos. En total tenemos nueve atletas becados con el apoyo del Gobierno Sandinista. La idea es elevar nuestro nivel y creo que el objetivo se está cumpliendo, porque los resultados ya están”, manifestó el entrenador de Zeledón, el avezado DT Osman Hernández.

La lid regional, organizada en Cuba, resultó para nuestro país un boleto a la fama. Muy pocos conocían del talento del equipo pinolero del deporte de la “malla alta”: doce muchachos y tres o cuatro adiestradores que le ponen alma, corazón y vida a cada acción ofensiva y defensiva; un grupo que agradece el apoyo y retribuye con su esfuerzo cotidiano.

“El Gobierno nos está apoyando muchísimo. Un ejemplo de ello es que por primera vez vamos a tener nuestro propio gimnasio. Este estará en Managua y para diciembre nos lo deben entregar. Están haciendo un esfuerzo supremo y nos darán tres canchas en esa locación. No piensan en si hay plata o no hay plata”, contó pausado y sonriente el técnico Hernández, autor de una obra maestra, pues no hay competencia donde su selección no sea la de menor tamaño colectivo.

“A pesar de la baja estatura de los muchachos, fue uno de los equipos que luchó en todos los partidos y nunca se dio por vencido”, refirió el capitalino Hernández sobre la lid en Cuba. “Todos estamos contentos. Cada día avanzamos más. Nos miran y piensan sobre lo chiquitos que somos todos, pero no conocen nuestra verdadera calidad”, argumentó.

Este coach también resaltó la construcción del Gimnasio Nacional. “Otra obra –dice- de mucha importancia para el movimiento deportivo nicaragüense. Así nuestros voleibolistas van a entrenar sin problemas, porque donde estamos a veces no podemos y debemos practicar en el asfalto. Próximamente todo va a ser mucho más cómodo”.

Muy orgulloso, Hernández habla de su estrella y capitán. “Luchó por el premio de principal atacador. Zeledón es nuestro hombre clave, pero todos pensamos por el conjunto. Fíjese, él tuvo gripe durante el evento, a veces no logró dormir y jugó con temperatura. Nunca se quejó”.

Jonny mide 1.79 metros y sumó más de 70 ataques en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana. Finalmente, terminó segundo entre los principales anotadores, con 101 puntos, solo antecedido por Bayron Valdez, de República Dominicana (128). Su nivel fue resaltado por los especialistas y demostró que en esta Tierra Bendita también podemos rematar, defender, sacar en suspensión y bloquear.

Nicaragua discutió la medalla de bronce, pero cedió ante México. Cuentan que el team pinolero aplaudía, tarareaba, daba palmas. Los vestidos de azul y blanco no se callaban en pleno juego y se daban ánimo con el coro: “nica nica”, frase que encierra una alta carga de nacionalismo y amor a su territorio.

Zeledón, el chico de 17 años que jugó con gripe, se unió en cada instante al murmullo colectivo. Osman Hernández, desde su puesto de director, brindaba una y mil indicaciones. Cuando todo eso acontecía, Nicaragua, expectante, esperaba los resultados de unos “pequeños gigantes” que hacían historia en la Isla caribeña.
mem/jos

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