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Falleció Teófilo Stevenson, tricampeón olímpico y mundial cubano de boxeo

Sufrió un infarto este lunes en La Habana. El gigante caribeño ganó 301 de los 321 combates que efectuó durante su vida como atleta

Teófilo Stevenson - tricampeón olímpico y mundial cubano
Víctima de un infarto falleció en La Habana este lunes el tricampeón olímpico y mundial cubano Teófilo Stevenson, considerado como el más grande boxeador amateur de la historia. | ligadeboxe.com.br

Redacción Central |

Sufrió un infarto este lunes en La Habana. El gigante caribeño ganó 301 de los 321 combates que efectuó durante su vida como atleta

Víctima de un infarto falleció en La Habana este lunes el tricampeón olímpico y mundial cubano Teófilo Stevenson, considerado como el más grande boxeador amateur de la historia.

La brillante trayectoria de este boxeador lo llevó a obtener todos los títulos de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA), con tres coronas olímpicas (Munich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980) e igual número en Mundiales (La Habana 1974, Belgrado 1978 y Reno, 1986). Pero la fama no lo envaneció y siempre asumió una posición caballerosa frente a cualquier rival, desde el menos connotado hasta el de mayor rango.

Al retirarse en 1988 pasó a trabajar en la Federación cubana de boxeo.

En los 20 años en el ring, 14 de ellos como estrella indiscutida, enfrentó a muchos púgiles de calidad, pero el que le resultó el más difícil de todos fue el soviético Igor Visotski, quien lo derrotó en dos ocasiones, sin que tuviera oportunidad de conseguir el desquite.

Un episodio interesante en la vida de Teófilo Stevenson fue cuando en la década del 80 del siglo pasado, hubo la intención, por parte de los dirigentes del boxeo profesional de Estados Unidos, de concertar una pelea frente al reconocido campeón mundial rentado de los pesos completos, Muhammad Alí.

Aquel posible enfrentamiento definiría, según los encargado de organizarlo, quién era el mejor pugilista del mundo en la máxima división. Por supuesto, el principal objetivo era obtener una gran suma de dinero que sería el saldo de lo que hubiera sido, sin lugar a dudas, la pelea del siglo. Las condiciones de aquel combate nunca llegaron a concretarse, porque debía efectuarse bajo las reglas del boxeo amateur.

Los mercaderes se quedaron con las ganas de adjudicarse una buena bolsa y los dos extraordinarios pugilistas, quienes fueron grandes amigos, no midieron jamás sus fuerzas sobre el ring, mas son igualmente admirados en todo el planeta, no solo por su grandeza en el deporte, sino por su enorme calidad humana.

La grandeza de Teófilo Stevenson Lawrence no puede medirse solo por las glorias deportivas; él es paradigma de hombre de estos tiempos, representativo de un pueblo que hizo la Revolución Cubana y construye el socialismo; un ejemplo a imitar por los jóvenes atletas de cualquier parte del mundo.

(Redacción Central La Voz del Sandinismo-Cubadebate)

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