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Ya en los años 70 los asiáticos avisaban que en un futuro podrían convertirse en una seria amenaza para cualquier país de América en el beisbol

Redacción Central |

Ya en los años 70 los asiáticos avisaban que en un futuro podrían convertirse en una seria amenaza para cualquier país de América en el beisbol

Por vez primera en la historia, si es que la memoria no me traiciona, el Continente Asiático pondrá a prueba su enigmático juego, mientras América, fogoso y con béisbol bien depurado tratará de colocar en su sitio la  fama que acompaña a los jugadores de Las Grandes Ligas Norteamericana.

El II Clásico reúne a los dos mejores equipos de Asia Japón y Corea del Sur, en tanto, América quedó representada por Venezuela y Estados Unidos. De ahí saldrán los dos finalistas.

Es cierto que en un campeonato tan corto, como el del II Clásico, no podemos afirmar que tal continente, es más fuerte que otro. Sin subestimar, no me cabe la menor duda que América , aunque no se lleve el título, sigue siendo superior al béisbol asiático en términos generales.

Los del lejano oriente, que comenzaron su práctica de este deporte allá por las postrimerías del siglo XIX, han alcanzado un notable aumento de la calidad, tanto en Japón, como en Corea del Sur. Se suma Tai Pei de China y China Popular, estos últimos con  adelantos positivos, por el momento

Es prudente comentar que su sistema de juego lo define una escuela de pitcheo sustentada en el formidable control, utilización de una buena estrategia a la hora de combinar el repertorio individual ,  tendencia marcada al dominio de la zona de strike y excelente manejo del llamado modelo en Zigzag.

A  Ese cuerpo de serpentineros los respalda una  bien plantada defensa, que apoya , sin dudas, el trabajo de los monticulistas. El sello inconfundible de los defensores asiáticos es la rapidez.

En cuanto a la ofensiva, no destacan por su potencialidad, aunque determinado bateadores pueden perfectamente largar la pelota fuera de los limites del terreno.

Pero ese no es el pollo del arroz con pollo de los asiáticos.  Lo de ellos es golpear con tacto preciso la pelota y entregar la velocidad en favor de la ofensiva, es decir, pican de a poco y eso le ha dado resultados muy interesantes.

No son tampoco,  peloteros corpulentos, más bien tienen un físico estilizado, aunque esto no quiere decir que dentro de sus filas no  militen jugadores de buena estatura y de gran peso corporal.

En  1972 debutó Japón en Managua, Nicaragua, en los Campeonatos Mundiales de Béisbol Aficionados. La historia recoge este certamen como uno de los más fuerte de todos los tiempos.

Recuerdo que por diversas razones la entonces Federación Internacional de Béisbol Amateurs  = FIBA= soportó una porfía, nada agradable para la salud del deporte amateurs donde intervenían  ciertos intereses que a 37 años de distancia no vamos a sacarlos a la luz. Y surgió la FEMBA, aunque fracasó en su intento de adueñarse del destino del béisbol aficionado.

Nicaragua realizó su campeonato y muchos de aquellas personas que asistieron al Estadio Nacional el 3 de diciembre del setenta y dos recordarán tal vez volviéndose a llevar nerviosamente la mano a la boca cuando Julio Juárez  logró vencer 2 a 0 a la poderosa escuadra de la Mayor de las Antillas.

Los que peinan canas como yo, seguramente repasaran con nitidez aquel juego memorable donde más de 30 mil personas quedaron fríos en sus butacas al despachar Urbano González línea, la que Juárez no pudo atrapar, pero si César Jarquín que con disparo de mira Telecopica sentenció en la inicial a Félix Isasi.

Lo demás fue locura. Quise recordar este breve pasaje que seguramente servirá para que  algunos vuelvan a festejar la histórica victoria. Cuba, desde luego, fue Campeón.

Pero más que todo, se acordarán también  del formidable pitcheo con los Furuya, Ikegaya, Ikeda, Niimi, Yamagushi, entre otros de gran calidad. Ya en esos años los asiáticos avisaban que en un futuro podrían convertirse en una seria amenaza para cualquier país de América.               

El tiempo le está dando la razón      

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