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Como lo pienso, Así te lo cuento

A Cuba, en mi opinión, le resta analizar con toda profundidad, donde radica el mal, que es lo que determina que en ocasiones el equipo parece invencible y en otras desciende su nivel a tal extremo que decepciona

Redacción Central |

A Cuba, en mi opinión, le resta analizar con toda profundidad, donde radica el mal, que es lo que determina que en ocasiones el equipo parece invencible y en otras desciende su nivel a tal extremo que decepciona

No había nacido el que suscribe estas líneas cuando en  1941 el lanzador Daniel «Chino» Canonigo, paralizó a la pequeña Isla Caribeña, al derrotar Venezuela a Cuba cuatro carreras a una para ceñirse la Corona del IV Campeonato Mundial de Béisbol Amateurs, partido disputado en el estadio la Tropical, de la capital cubana,  ante más de 20 mil personas.

Cuba está de luto, rezaban algunos titulares de importantes diarios en aquella lejana época. Acompañaban la ampliación de la noticias fotos de escenas del juego, y de Canónigo, naturalmente.

Ahora, sesenta y ocho años después, la nación caribeña, la pequeña Cuba, se estremece tras la segunda derrota consecutiva de la poderosa escuadra antillana, ante un bien engrasado y muy disciplinado equipo japonés que sin grandilocuencia y con sencillez logró su pase a la semifinal del II Clásico Mundial de Béisbol.

Todavía no lo creo, nos tienen cogida la baja, con los japoneses no podemos, nuestro equipo juega presionado… estos son unos de los tantos comentarios callejeros en una isla que amaneció hoy muy triste al conocer la derrota frente a Japón, actuales campeones del I Clásico.

En realidad Japón fue categórico frente a la emblemática escuadra cubana, sub campeona del Primer Clásico.

Primero fue el reposado lanzador derecho Taisuke Matsuzaka, estelar de la franquicia del Bostón Rex Sox que los venció por tercera vez con pitcheo dominante.

Luego, en partido de Muerte subita, otro derecho, Hisashi Iwakuma, merecedor del trofeo Sawamura que otorga la liga Profesional de Japón por relevantes actuaciones, embrujó a la toletería cubana para propinarle un severo revés, esta vez con marcador de cinco a cero.

Desde mil 972, cuando Japón debutó en los campeonatos mundiales de béisbol Amateurs, sus escuadras sufrieron al menos más de 40 derrotas.

Pero con la entrada de los peloteros rentados y la desaparición del amateurismo en esta disciplina, las cosas cambiaron y ahora japoneses y surcoreanos dominan a su antojo a la tricolor cubana.

En Beinjing es cierto que Cuba le ganó a Japón, aunque con la ausencia de sus estrellas de la Gran Carpa estadounidense.

Corea del Sur, de otra parte,  le arrebató el título olímpico, partido donde Cuba con un sencillo alcanzaba la victoria. Sin embargo  roletazo de Yulieski Gourriel, bueno para double play, acabó con los sueños dorados.

Para muchos, los asiáticos han aumentado su nivel de juego con la emigración de muchos peloteros japoneses y surcoreanos hacia las Grandes ligas Norteamericanas.

Otros especialistas estiman que hay que aprender de la gran disciplina que muestran tanto nipones como surcoreanos en este complicado juego que es el béisbol.

A Cuba, en mi opinión, le resta analizar con toda profundidad, donde radica el mal, que es lo que determina que en ocasiones el equipo parece invencible y en otras desciende su nivel a tal extremo que decepciona.

Talento, calidad, apoyo total, le sobran a los peloteros de la Isla. ¿ Por donde pasan los problemas? ¿ Donde radica el fenómeno de una inestabilidad manifiesta. ?

El análisis sereno , es a mi entender, lo que se impone, en pocas palabras, al pan pan, y al vino vino y la naranja hay que picarla a la mitad. 

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