Curiosidades

Los faros que nos iluminan

Constituyen guía permanente para la navegación y puntos de referencia geográficos

FARO
Faro |

Oliverio Celaya |

Los faros son sumamente atractivos. Lugares que identifican puntos geográficos del planeta y guía para los navegantes, con una marcada carga turística hoy en día debido a la belleza de muchos de ellos y un entorno sumamente interesante.

Un faro es una torre de señalización luminosa situada en el litoral marítimo, como referencia y aviso costero para navegantes.

Están coronados por una lámpara potente que sirve como guía. El término español proviene del griego antiguo (pharos), haciendo referencia a la torre de señales de la isla de Faro, en Egipto.

La lámpara dispone de lentes de Fresnel cuyo número, ancho, color y separación varía según cada faro. Cuando en la oscuridad el faro se encuentra en funcionamiento, la lámpara emite haces de luz a través de las lentes, que giran en 360 grados.

Desde el mar los barcos no sólo ven la luz del faro, que les advierte de la proximidad de la costa, sino que también lo identifican por los intervalos y los colores de los haces de luz, de forma que pueden reconocer frente a qué punto de la costa se encuentran.

Algunos faros también están equipados con sirenas, para emitir sonidos en días de niebla densa, cuando el haz luminoso no es efectivo.

Los modernos sistemas de navegación por satélite, como el GPS, restan hoy importancia a los faros, aunque éstos siguen siendo de utilidad para la navegación nocturna, ya que permiten verificar el posicionamiento de la nave en la carta de navegación.

En aguas restringidas como por ejemplo los canales de acceso, se sigue navegando por referencia a boyas y luces de tierra como enfilaciones dado que no es relevante la posición geográfica tanto como la posición relativa a los peligros circundantes.

La historia del faro como elemento de seguridad marítima está siempre ligada a la navegación humana desde la Antigüedad, para señalar donde se encontraba la tierra.

En la entrada de los puertos construidos por los romanos solía haber altas torres que servían de faro a imitación del célebre de Alejandría erigido por Ptolomeo II y el cual, recordando las piras de apoteosis, estaba formado por pirámides truncadas puestas en disminución una sobre otras.

Es muy probable que los faros existieran antes de las épocas romanas y griegas, y que los fenicios y los cartaginenses encendían hogueras en lo alto de las torres de vigía que levantaban en puntos destacados de las costas.

De los construidos por los romanos quedan pocos vestigios, si bien algunos todavía conservan su aspecto original, como el faro poligonal del Castillo de Dover, en Inglaterra. La torre de Hércules de La Coruña, si bien fue reformada y revestida en el siglo XVIII, ha conservado la forma cuadrada de su torre original.

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, los faros no fueron objeto de ningún perfeccionamiento salvo en su decorado que a veces fue notable.

En el siglo XVII no eran todavía más que torreones con una plataforma superior en la que se encendían hogueras de madera de carbón, alquitrán o brea que ardían en tederos.

Ya algunos faros disponían en lo alto de su torre de una linterna en la que se colocaban hermosas lámparas de aceite o sistemas con mechas introducidas en sebo, siendo ambos sistemas muy extendidos en España.

En el siglo XIX, la iluminación de los faros dio un paso inmenso con la invención por parte de Augustin Fresnel de las lentes escalonadas, compuestas por una lente central rodeada por una serie de anillos prismáticos concéntricos de poco espesor, que concentran e intensifican el haz de luz.

Este sistema aprovechaba las propiedades de refracción de la luz, y producía una luz mucho más potente que la obtenida hasta entonces con espejos (reflectores).

Fresnel y François Arago, perfeccionaron su sistema lumínico para la oficina estatal encargada de los faros y las balizas de Francia, y la lente de Fresnel fue instalada por primera vez en 1823 en el faro de Cordouan.
mem/rfc

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