Curiosidades

Matrimonios fantasmas

En China se les conoce como mínghun o boda espiritual

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Las costumbres y tradiciones en torno a los casamientos en las diversas culturas del mundo son muy diferentes. En algunos casos se basan en la superstición y a pesar de que en general consideremos que son una tontería, no queremos “provocar” al destino y como una diversión solemos dejarnos llevar e incluir en nuestro atuendo “algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul”.

Si pensamos en ello, quizá podamos entender un caso que aún se produce en la actualidad: Los matrimonios fantasmas o sea matrimonios con muertos o entre muertos en China.

El matrimonio fantasma chino recibe el nombre de “mínghun” que significa “matrimonio espiritual”. Es aquella boda en la que una o ambas partes han muerto. Está basado en tradiciones y supersticiones que, aunque no tienen cabida en la mentalidad y costumbres de la China actual, en las áreas rurales aún se practica.

Los padres chinos tienen “el deber” de proporcionar un casamiento a sus hijos, es en el cumplimiento de esta costumbre ancestral que encontramos los matrimonios fantasmas. Estos se dan por varios motivos:

1. El primero de ellos es que el novio haya fallecido. En este caso la novia puede elegir si quiere casarse con su prometido muerto o no. En la boda el novio es representado por un gallo blanco, pero las mujeres se lo piensan bien antes de acceder ya que, si aceptan este tipo de matrimonios fantasma, han de hacer voto de celibato.

2. El segundo es para incluir a una hija en un linaje. Las hijas solteras fallecidas no se pueden colocar entre las tablillas de los antepasados y solo si se casan serán honradas debidamente. Por eso, algunos padres organizan matrimonios fantasmas y así su hija estará entre las de la familia de su esposo.

3. También en ocasiones ha sido utilizado por mujeres que no han querido casarse y así han conseguido dejar de ser “una vergüenza” para sus familias.

4. Si el fallecido era un varón, los padres le podían buscar una esposa viva para que pudiera continuar el linaje. Una vez realizado este tipo de boda fantasma, se podía proceder a adoptar un niño, normalmente emparentado con la familia, para que continuara la rama familiar.

5. Si el fallecido era un hermano mayor, se buscaba también una novia para él, ya fuera difunta o viva, para permitir que sus hermanos menores contrajeran matrimonio. Según las antiguas costumbres chinas ningún hermano podía casarse si no la había hecho el anterior a él en edad.

6. También existen documentados casos en los que los matrimonios fantasmas se han realizado por expreso deseo del “espíritu” del difunto que se ha comunicado a través de un médium.

En la primera década del siglo XXI, hubo un resurgimiento de los matrimonios fantasma en China debido a la gran mortandad entre los jóvenes mineros de algunas regiones del país. En esas áreas rurales, los padres, llevados por todas esas antiguas supersticiones, compraban cadáveres de chicas a ladrones de cuerpos para casarlos con sus hijos muertos.

Algo similar existe en Francia, una figura legal conocida como “matrimonio póstumo” en la que una persona muerta y otra viva pueden casarse si se dan unas circunstancias especiales.

Se instauró durante la Primera Guerra Mundial para legitimar a los niños cuyos padres morían en el frente sin haber tenido tiempo de contraer matrimonio con sus madres. Volvió a utilizarse durante la Segunda Guerra Mundial y también tras el desastre de la rotura de la Presa de Frejús en 1950. En la actualidad se reciben cada año solicitudes de matrimonio póstumo, muchas de las cuales son aceptadas si se cumplen los requisitos que exige la Ley.

Mel/Bga

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