Curiosidades

Un tranvía llamado curiosidad

Parafraseando a la legendaria obra y película Un tranvía llamado deseo, ahora les traemos lo más importante de este medio de transporte

Un-tranvía-llamado-curiosidad
Tranvía |

Oliverio Celaya |

Los tranvías aún no desaparecieron de la mirada humana, como medio de transporte que a fuer de bonito y atractivo también es sumamente útil. De ahí que mencionemos sus características y peculiaridades.
El tranvía es un medio de transporte de pasajeros que circula sobre raíles y por la superficie en áreas urbanas, en las propias calles, a menudo sin separación del resto de la circulación, sin vía ni senda o sector reservado.
En algunos casos la vía férrea del tranvía puede transitar por áreas exclusivas, por ejemplo, el Tranvía de Tenerife o el de Zaragoza, en España.
El Swansea and Mumbles Railway galés, Reino Unido fue el primer servicio de este tipo para pasajeros del mundo.
Los primeros servicios ferroviarios de pasajeros en el mundo se iniciaron en 1807 por la Oystermouth Railway (Ferrocarril Oystermouth) en Gales, usando carruajes especialmente diseñados en una línea sobre carriles, tirado por caballos, construida para el transporte de mercancías.
Los pasajeros que pagaban tarifa eran transportados en una línea entre Oystermouth, Mumbles y los muelles de Swansea.
Esta técnica no tardó en llegar al Nuevo Mundo, ya que para 1832 se introdujo en Nueva York, y en 1858 se inauguran las primeras líneas en México, La Habana y Santiago, además de Río de Janeiro, Buenos Aires, Callao y Lima, donde se instalaron entre 1859 y 1864.
Volviendo a Europa, empezó a circular por París en 1854, a España llegó en el año 1871 y a Düsseldorf, Alemania, en 1876. En esta última ciudad, el Düsseldorfer Straßenbahn fue inaugurado en 1876, erigiéndose en una de las redes de tranvía más antiguas en el mundo que continúa hasta el día de hoy.
La tracción animal (caballos o mulas) podía arrastrar más peso gracias a la característica básica que posibilitó el desarrollo del transporte por ferrocarril: el bajo coeficiente de rozamiento entre carril y rueda que permite un consumo energético mucho menor respecto a los transportes sobre pavimento con ruedas, aunque fuera con llanta de goma y, más adelante, sobre neumáticos.
La superficie de los carriles era mucho más lisa que la de las calles y carreteras de entonces (pavimentadas con adoquines), haciendo mucho más suave la marcha que la de los carruajes corrientes.
Tras la tracción a sangre, se intentó la tracción por vapor, como la de los ferrocarriles, mediante una pequeña máquina de vapor, pero las molestias causadas por el humo y el vapor en medio de la ciudad, no hicieron popular este sistema, salvo en tranvías que circulaban prácticamente por el campo.
Louis Mékarski propuso con cierto éxito la tracción por aire comprimido y los coches motores recargaban en una parada específica. La primera línea que funcionó de este modo fue en 1879 en Nantes, Francia, y hasta 1917 otras líneas utilizaron este sistema.
El primer tranvía eléctrico, sin embargo, fue puesto en servicio por Werner von Siemens en Berlín en 1879, al que le siguió el de Budapest en 1887, y la demostración definitiva de la bondad del sistema vino de la mano de Frank J. Sprague con la electrificación de la red de Tranvías de Richmond (Virginia). Esta demostró, desde 1887, que la tracción eléctrica era la mejor forma de propulsar.
Actualmente el tranvía se encuentra en una situación de fuerte recuperación en Europa. El inicio de este renacimiento se dio en Francia gracias a los proyectos surgidos por el proceso de Concurso Cavaillé tras la crisis del petróleo de 1973 y la saturación de las ciudades por parte de los coches.
Como resultado a largo plazo de este proceso se construyeron redes tranviarias nuevas en Nantes (1985), Estrasburgo (1994), Ruán (1994), Burdeos (2003), Niza (2007) y Toulouse (2010).

también te puede interesar