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Me gustan los relojes de arena

Los relojes de arena constituyen una pieza única, que muchos coleccionistas desean atesorar

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Reloj de arena |

Oliverio Celaya |

Un reloj de arena es una pieza prácticamente única, por su belleza y contornos. Estos relojes forman parte de muchos almacenes de coleccionistas e incluso museos, debido a su belleza y en su momento utilidad.

El reloj de arena es un instrumento mecánico que sirve para medir un determinado período de tiempo. Tiene dos receptáculos de vidrio conectados permitiendo un flujo regulado de material, normalmente arena fina, desde la parte superior a la parte inferior, hasta su completo vaciamiento. El funcionamiento solo requiere de la energía potencial de la gravedad.

Una vez que el contenedor superior está vacío, puede ser invertido para empezar a cronometrar de nuevo.

Factores que influyen en el tiempo medido incluyen la cantidad y calidad de la arena, el tamaño de los contenedores y la anchura del cuello. Aunque los expertos en el tema discrepan sobre el mejor material, alternativas a la arena incluyen el polvo de mármol y la cáscara de huevo en polvo.

Dado que el periodo que mide es fijo, aunque con ligeras variaciones, es un dispositivo en desuso, sustituido por el reloj de pulsera para conocer la hora, y el cronómetro para medir el tiempo preciso transcurrido entre dos sucesos.

En los tiempos modernos, los relojes de arena son ornamentales, o se utilizan cuando una medida aproximada es suficiente, como en los temporizadores de huevo para cocinar o para juegos de mesa.

El origen del reloj de arena no es claro, aunque puede haber sido introducido en Europa por un monje del siglo VIII llamado Liutprando, que sirvió en la catedral de Chartres, Francia.

No fue sino hasta el siglo XIV que el reloj de arena se comenzó a ver comúnmente, la evidencia más antigua es una representación de 1338 del fresco Alegoría del Buen Gobierno por Ambrogio Lorenzetti.

A diferencia de su predecesor, la clepsidra o reloj de agua, se cree que el reloj de arena se originó en la Europa medieval.
Esta teoría se basa en el hecho de que los primeros registros escritos de que eran en su mayoría de los cuadernos de bitácora de los barcos europeos.

Los registros escritos de la misma época mencionan el reloj de arena, y que aparece en las listas de provisiones de a bordo. Un registro temprano es un recibo de venta de Thomas de Stetesham, secretario de la nave inglesa La George, en 1345.

El mismo Thomas representa haber pagado en Lescluse, en Flandes, 12 vidrios horologos. Los relojes de arena eran muy populares en los buques, fueron la medición más fiable de tiempo en el mar.

A diferencia de la clepsidra, el movimiento de la nave durante la navegación no afectó al reloj de arena.

El hecho de que el reloj de arena utiliza materiales granulares en lugar de líquidos dio mediciones más precisas, ya que la clepsidra era propensa a presentar condensación en su interior durante los cambios de temperatura.

Los marinos encontraron que el reloj de arena fue capaz de ayudarles a determinar longitud, la distancia al este o al oeste a partir de cierto punto, con una precisión razonable.

El reloj de arena, a veces con la adición de alas metafóricas, se representa a menudo como símbolo de que la existencia humana es efímera.

abc/rfc

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