Curiosidades

El pulmón verde del Planeta

Esa Amazonia siempre nuestra, atractiva desde diversos puntos de vista

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Amazonia |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

La Amazonia constituye un interesante lugar, atractivo y contraproducente si lo miramos desde el punto de vista de las políticas de desforestación, o de las miradas de los políticos, cuando muchos de ellos no tienen en cuenta su condición de pulmón verde del Planeta.

La Amazonia, también denominada Amazonía (en portugués: Amazônia, en francés: Amazonie, en inglés: Amazonia, en neerlandés: Amazone), es una vasta región de la parte central y septentrional de América del Sur que comprende la selva tropical de la cuenca del Amazonas.

Las adyacentes regiones de las Guayanas y el Gran Chaco también poseen selvas tropicales, por lo que muchas veces se les considera parte de la Amazonia.

Esta selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo. Se considera que su extensión llega a los siete millones de kilómetros cuadrados repartidos entre nueve países, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor extensión.

También abarca a Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Francia (Guayana Francesa) y Surinam. La Amazonia se destaca por ser una de las ecorregiones con mayor biodiversidad en el mundo.

El 11 de noviembre de 2011 la selva amazónica fue declarada como una de las siete maravillas naturales del mundo.

Esa zona forestal se desarrolla alrededor del río Amazonas y de su cuenca fluvial. Las altas temperaturas favorecen el desarrollo de una vegetación tupida y exuberante, siempre verde.

El título del Pulmón del Planeta que ostenta la Amazonia no es casualidad, ya que mantiene un equilibrio climático: los ingresos y salidas de CO2 y de O2 están equilibrados.

Los científicos ambientalistas concuerdan en que la pérdida de la biodiversidad es resultado de la destrucción de la selva.

Ello se evidencia con la aparición en el área del río Caquetá a un sistema anterior del bosque selvático en el cual se utilizaron suelos de forma permanente “tierras prietas” gracias a su progresivo abono y por lo que así evitó las migraciones.

Se trata del encuentro de aguas del río Negro con el río Solimões, así es llamado el río Amazonas en Brasil.
La Amazonía Peruana, por ejemplo, es una de las regiones de mayor riqueza biológica del mundo, pues la presencia de diferentes pisos altitudinales que posee en su unión con la cordillera de los Andes, origina gran cantidad de ambientes particulares y, por lo tanto, un alto índice de endemismos.

Entre los mamíferos, posee enorme cantidad de especies, como los monos, el jaguar, el puma, el tapir y los ciervos. En sus aguas viven dos especies de delfines, como el delfín rosado.

Se encuentran reptiles como gran cantidad de especies de tortugas acuáticas y terrestres, caimanes, cocodrilos, y multitud de serpientes, entre ellas la anaconda —el mayor ofidio del mundo—.
La superficie de la selva amazónica ya se redujo 20 por ciento, desde que se inició la deforestación en el año 1970. Los informes del Center for International Forestry Research (CIFOR) señalan que el rápido crecimiento en las ventas de carne de res brasileña, aceleró la destrucción de la selva tropical de la Amazonia.

El 3 de abril de 2006 Greenpeace Internacional presentó el informe Devorando la Amazonia, el cual habla sobre la deforestación que se está produciendo en la selva amazónica para introducir cultivos de soja.
Y tal cultivo, dicen expertos, acaba exportado para la alimentación de ganado, para servir de alimento en las cadenas de comida rápida y supermercados.

Del 2000 al 2013, el Perú perdió un promedio de 113 mil 056 hectáreas de bosque por año, lo que equivale a perder 17 campos de fútbol por hora.

Estos son solo algunos datos sumamente conocidos, que ponen de manifiesto la necesidad de llevar parejo la necesidad de producir alimentos, y la protección del medio ambiente, algo tan actual como polémico.

Mel/Rfc

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