Curiosidades

Volar en Parapente

Es una de las actividades de deportes extremos mas demandadas por los amantes de la aventura

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Parapente |

Oliverio Celaya |

El parapente constituye un medio para tener unas vacaciones muy, pero que muy activas. Esta práctica que por otro lado es considerada de deportes extremos, cobra auge entre la gente joven, y además de vistosa es sumamente apreciada.

De ahí que traigamos este tema ahora, cuando su versatilidad y colorido sorprenda a muchos que desean pasar sus horas de descanso remontando las alturas.

El parapente (del francés parapente, acrónimo de parachute, paracaídas, y pente, pendiente) es un deporte nacido a fines del siglo XX por la inventiva de montañeros que querían bajar volando mediante un paracaídas desde las cimas que habían ascendido.

El ala, y a veces todo el equipo, se llama así con el mismo nombre, parapente. La definición técnica sería algo así como Aeronave Ultraligera, pendular, flexible y de contextura textil, Ultraligero: por ser más liviano que el viento, por lo cual puede planear y volar sin motor.

Además se le califica de  Pendular: porque el piloto vuela sentado debajo y alejado del ala como un péndulo, flexible: porque no hay partes rígidas que compongan el ala y de contextura textil: por ser hecho de una tela especial impermeable, por lo que puede ser transportado en el maletero de un coche.

El peso de todo el equipo suele rondar los 15-20 kilogramos, aunque hay equipos para montaña que llegan a pesar hasta cuatro kilogramos.

El piloto y ocasionalmente el pasajero de parapente estarán equipados con el equipo de seguridad obligatorio, cascos y paracaídas de emergencia, y con diversos instrumentos electrónicos: variómetro o altivario, GPS y equipo de radio.

Al ser un tipo de ala flexible, la turbulencia y sobre todo la cizalladura pueden producir plegadas que deforman el perfil alar, perdiendo así parte de su capacidad de sustentación y entrando en distintas configuraciones de vuelo: plegadas asimétricas o frontales, autorrotación, barrena, entre otras.

Si la incidencia se produce a una altura suficiente, normalmente se podrá volver a la configuración natural de vuelo, pero si no es así, se tiene como último recurso hacer uso de un paracaídas muy básico o un paracaídas Rogallo dirigible, para un caso de emergencia que rara vez se presenta.

El rango máximo y mínimo de velocidades relativas para un modelo de parapente intermedio es: Velocidad máxima: 50 kilómetros/hora. Velocidad mínima: 24 km/h.

Un parapente de competición puede superar los 70 kilómetros/hora y una relación de planeo, o “fineza” de 13:1, es decir, que por cada 13 metros relativos de aire que avanza se desciende uno, y por cada metro de altura, este planea 13 metros de distancia, en condiciones de cero viento.

En muchos países esta actividad no se encuentra regulada, y el uso de equipos defectuosos, el no disponer de complementos de seguridad o realizar esta actividad sin un curso previo de instrucción con personal capacitado, causan accidentes que se podrían evitar.

Por tanto, una buena formación y un poco de sensatez son la base para que este deporte sea seguro y permita tener al practicante una vista maravillosa del entorno, algo muy turístico y sumamente fotográfico.
mem/rfc

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