Curiosidades

Gárgolas e iglesias

En diversos templos se aprecian figuras mitológicas, cuyos orígenes y funciones se desconocen

Gárgolas e iglesias
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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Por Oliverio Celaya

Las Gárgolas aparecen en muchas películas de ciencia ficción y fantasía, no por gusto, pues detrás de estas figuras mitológicas existen interesantes orígenes e imágenes que se reproducen en libros de diferentes tipos.

Una Gárgola es un ser imaginario, representado generalmente en piedra, que posee características a menudo grotescas.

Su nombre puede derivar del francés gargouille (gargouiller, producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo), y éste del latín gargarizo, que a su vez deriva del griego hacer gárgaras.

El origen de las gárgolas se remonta a la Edad Media y se relaciona con el auge de los bestiarios y los tormentos del infierno.

Cierto es también que la imaginación de los artistas medievales estaba abonada por mitos aún más antiguos.

De hecho, las primeras gárgolas fueron bautizadas con el nombre de grifos, evidenciando así su raigambre clásica.

No obstante, la iconografía gargólica no se limitaba a la mera representación de grifos, sino que plasmaba, además, otros seres fabulosos que podían tomar la forma de animales, seres humanos o una mezcla de ambos.

Pero siempre representados de manera más o menos monstruosa aparecen estas figuras. En la época actual podemos encontrar la serie Gárgolas que representa los poderes supuestos mitológicos que estas rocas con forma monstruosa desempeñaban.

Las gárgolas cumplían tres funciones básicas, a saber: desaguar los tejados, decorar dichos desagües buscando, por tanto, una finalidad estética, y una tercera, apoyada en creencias populares y leyendas de que sirven para ahuyentar al demonio y otros espíritus del mal.

En la arquitectura de la Edad Media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales y suelen estar adornadas mediante figuras intencionadamente grotescas que representan hombres, animales, monstruos o demonios.

Probablemente, tenían la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores. Esto se mantuvo, aunque con menor desarrollo, en la arquitectura renacentista española e incluso en algunas iglesias barrocas.

En época más reciente, el arquitecto suizo-francés Le Corbusier ha empleado también gárgolas en la capilla de Notre Dame du Haut, en Ronchamp (Francia).

La palabra gárgola se emplea en muchas ocasiones para referirse a todo tipo de criaturas que decoran los muros de los edificios y que, al representar el mismo tipo de figuras que las gárgolas, se engloban dentro de la misma denominación.

Estas representaciones que ornamentan los edificios no son gárgolas para desagüe, sino imágenes decorativas, llamadas a veces quimeras, como, por ejemplo, las de Viollet-le-Duc de Notre Dame de París.

Las gárgolas fueron introducidas por primera vez en las catedrales de estilo gótico, eran utilizadas para el desagüe de las catedrales, que despedían el agua por los orificios de la boca de la escultura.

También le dan un toque estético al edificio. Por lo general tienen figuras demoniacas aladas y de animales.
Como curiosidad, no es infrecuente, en obras de restauración, sustituir las gárgolas desaparecidas con nuevas gárgolas modeladas con motivos actuales, para evidenciar la época de la pieza. En la Catedral de Palencia, por ejemplo, es posible ver una gárgola representando a un fotógrafo.

Así que cuando vea alguna en los edificios religiosos, tendrá en cuenta estas informaciones, podrá fotografiarlas y tener un recuerdo mitológico de significativa belleza.
mem/rfc

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