Curiosidades

El musgo y los japoneses

Las mencionadas plantas no vasculares tienen una relación particular con ese país asiático

Musgo
Musgo |

Oliverio Celaya |

Los musgos, también mencionadas por los científicos como briofitas o briófitas en sentido estricto (Bryophyta Schimp. 1876), son plantas no vasculares que presentan un ciclo vital con alternancia de generaciones heterofásica y heteromórfica, y tienen un vínculo particular con Japón y los japoneses.

El gametófito desarrolla gametangios, anteridios y arquegonios (arquegoniadas). Los arquegonios están rodeados por una envoltura protectora de células estériles, tras la fecundación el cigoto desarrolla un embrión pluricelular (embriófito) alimentado por la célula madre, pero esto es hablando en términos científicos, apuntemos entonces a cierta curiosidad.

Un día nublado de junio, el japonés Kaori Shibo recorre el bosque, lupa en mano, y se detiene cerca del tronco de un árbol caído. Se acerca un poco más, observa y entra en éxtasis.

Encuentra el esporófito, nunca había visto nada así antes, exclama Shibo, de 41 años, en medio de la vegetación de Yatsugatake, en el centro de Japón.

A unos días de que empiece la temporada de lluvias en el archipiélago, Shibo, junto a 20 senderistas, escruta los minúsculos detalles de hepáticas y antóceras en árboles y rocas.

Allí pueden contemplarse más de 500 variedades de musgo o de especies cercanas a este, según Masanobu Higuchi, el mayor especialista japonés de briología.

El espectáculo de la extensión y de la diversidad de la naturaleza doméstica en un espacio reducido, esa es la esencia de los jardines japoneses, explica Chisao Shigemori, un reputado diseñador de este tipo de espacios, a menudo pegados a los santuarios.

Por demás, el paisaje montañoso y sus matices de verde pueden expresarse totalmente a través del musgo, subraya comentan aficionados frente al jardín japonés Ikkai-in, en el templo de Tofokuji (Kioto).

Oichi Kiyomura, de 64 años, es otro japonés obsesionado con el musgo, si bien su forma de disfrutarlo es algo distinta: él recoge el musgo salvaje y lo transforma en dinero contante y sonante.

Establecido en las montañas de Nikko, al norte de Tokio, Kiyomura pasa la mayor parte del día en sus tierras o en otras, cuando le dejan. Baja y sube cuestas, recorre acantilados y va recogiendo puñados de musgo aquí y allá para llenar cientos de bandejas.

Kiyomura se dio cuenta del rendimiento que podía sacarle a su afición al imponerse como un proveedor de primer orden de musgo para campos de golf en los años 1980, una época en la que se construía multitud de estos campos.

En la actualidad, vende variedades de musgo a templos, paisajistas de jardines tradicionales y cultivadores de árboles en miniaturas (bonsáis) en tarros, así como a los amantes de los terrarios.

Los musgos se pueden reproducir sexual o asexualmente. La reproducción sexual se realiza en el interior del arquegonio y la asexual se realiza mediante la fragmentación del gametofito, por gemación del protonema o a partir de los propágulos.

Agregan los expertos que los musgos son moyas briófitas, y son plantas no vasculares. Se distinguen de las Marchantiophyta (hepáticas) por sus rizoides multicelulares.

Otras diferencias no son universales para todos los musgos y todas las hepáticas, pero la clara presencia del «tallo», más propiamente llamado caulidio, careciendo de la estructura de un tallo verdadero, o de «hojas», con mayor precisión denominadas filidios.

Son abundantes y se les puede observar en cualquier lugar; de tamaño pequeño, crecen sobre los techos de las casas, rocas, paredes, troncos de los árboles, en muros y en el suelo, en lugares húmedos.

Además carecen de sistema vascular, si bien poseen elementos celulares rudimentarios especializados en la conducción de savia.

Los musgos tienen un ciclo biológico donde domina la forma del gametofito, es decir las células de la planta son haploides la mayor parte de su ciclo vital.

Estas plantas desempeñan un importante papel en los ecosistemas en que se encuentran, retienen la humedad del suelo y evitan su degradación, además constituyen un importante refugio de pequeños invertebrados.

La recolección indiscriminada de musgos resulta muy agresiva para el medio y provoca importantes daños en nuestros ecosistemas. Por este motivo, debe llevarse a cabo únicamente por personas acreditadas con los permisos necesarios.

Ahora para los japoneses se trata de una moda, digamos turística, donde apreciarlos, retratarlos y tenerlos en cuenta tiene un espacio importante.
mem/rfc

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