Curiosidades

El calor, la irritabilidad, el cansancio y la agresividad… Todo se relaciona

Las altas temperaturas inciden negativamente en nuestro humor

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

Un cielo bien azul, un sol resplandeciendo y las temperaturas altas, son síntomas claros que ha llegado el verano y con él los tiempos de usar ropa ligera, ir a la playa o cualquier otra actividad recreativa al aire libre…

Pero, en tiempos tan coloridos tenemos un nuevo mejor amigo: el aire acondicionado.

El calor nos hace sentirnos mal, sinceramente. El sudor en el cuerpo, las mejillas rojas, la piel caliente por el sol intenso… lo que sigue es un malhumor de los dioses y un cansancio agotador que se calma solo luego de una ducha y una siesta dentro de un cuarto bien frío.

¿Por qué el calor incide en nuestro carácter y nos pone de mal humor? Pues porque somos “meteorosensibles”.

Ante una situación tan caliente nos mostramos más susceptibles y vulnerable ante cosas que, en condiciones normales, pasaríamos por alto y esto repercute en las relaciones familiares y de pareja.

Ese tema llegó a científicos de la Universidad de Lehigh y la Kellogg School of Management de Northwestern University a investigar la relación entre el calor extremo, el cansancio y el mal humor.

Y que el clima incida en nuestro estado de ánimo ha sido semejante a lo largo de la historia. Cuatro siglos antes de Cristo, Hipócrates ya describió que los vientos pueden afectar a las personas y apuntó la posibilidad de que las epidemias tuvieran relación con las condiciones meteorológicas.

Iban por buen camino sus afirmaciones.

La temperatura normal del cuerpo en reposo oscila entre los 36-37,5 grados Celsius, mientras que la de la piel, en contacto con el exterior, es aproximadamente 0,5 grados menor.

Por tanto y en todo momento tu cuerpo trabaja para mantener una temperatura adecuada que le permita funcionar de manera correcta.

Cuando hace mucho calor nuestro organismo se esfuerza en mantenernos frescos con acciones como sudar, por ejemplo. Este trabajo requiere de energía, y ese gasto energético nos hace sentir cansados, explican los expertos.

Durante el estudio realizaron tres experimentos para probar los efectos de malestar relacionado con el calor en las emociones y el comportamiento humanos.

Los resultados mostraron que la temperatura ambiente afecta los estados individuales que dan forma a las reacciones emocionales y de comportamiento, por lo que la gente ayuda menos en un ambiente incómodo.

Otras investigaciones afirman que cuando el calor es excesivo las personas “meteorosensibles” se vuelven más apáticas y cansadas, experimentan una mayor falta de atención y un carácter más impulsivo, impaciente y con mal humor.

A ello se suma la imposibilidad a veces de conciliar el sueño debido a las altas temperaturas. Ello provoca que nos despertemos con un alto nivel de ansiedad, que implica sentirnos muy alterados y agresivos ante lo más mínimo.

Estos síntomas negativos se ven agravados cuando además del excesivo calor, hay humedad y viento caliente.

Un calor excesivo provoca también desde el punto de vista físico que suframos vasodilatación, sudoración excesiva y pérdida de líquidos y electrolitos a través de la piel.

Para combatir estos problemas los expertos aconsejan comer alimentos con pocas calorías, no ingerir alcohol, descansar más horas de las normales, reducir drásticamente la actividad física, usar ropas ligeras y, sobre todo, no exponerse directamente al sol y beber muchos líquidos. Y tratar de mejorar un poquito el humor, ¿Si?
mem/ybb

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