Curiosidades

Un tormentoso matrimonio

A los trece años, Gandhi se casó con una niña de su misma edad

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Matrimonio |

B. García |

Con tal solo 13 años de edad y siguiendo la tradición hindú, Mahatma Gandhi se casó con una esposa elegida por sus padres llamada Kasturbai Makanji, hija de un importante comerciante de telas que vivía a pocos metros de su casa. Sin ningún tipo de experiencia en la vida ni en el amor, el matrimonio se transformó en una serie de hechos desafortunados.

La costumbre india establece que los padres debían concertar estas uniones basándose en los intereses sociales y económicos de ambas familias. El casamiento se divide en dos rituales: esponsales y matrimonial.

Los esponsales son una serie de promesas que se hacen las familias para darse mutuamente a sus hijos en casamiento, este ritual se hace desde muy pequeños. Gandhi en lo particular, ya había participado en tres distintos –desde los 7 años-, pero las tres niñas fallecieron.

Las bodas en la India son ceremonias muy sagradas, que implican muchísimos gastos y meses de preparación, requieren múltiples atuendos y ornamentos y cantidades increíbles de comida. Después de realizar los siete pasos rituales del saptapadi, la pareja se prometió fidelidad y devoción para toda la eternidad.

El matrimonio de los jóvenes fue tormentoso desde el momento que sus padres decidieron concretar la unión. La pareja no podía ser más diferente. Kasturbai no sabía leer ni escribir, lo cual molestaba enormemente a Gandhi, quien estaba frustrado porque para poder seguir con los planes de la boda, se había atrasado un año en la escuela.

Las peleas eran constantes entre ambos y la relación era casi imposible de llevar. Gandhi decidió tomar el liderazgo absoluto y le prohibía salir a su esposa “El no dirigirnos la palabra se puso a la orden del día, no éramos, sino dos criaturas casadas”.

Gandhi admitió que era un hombre sumamente celoso “Debía estar constantemente alerta sobre sus idas y venidas, mi esposa no podía salir a ninguna parte sin mi permiso, esto sembró la simiente amarga entre ambos porque mis exigencias la mantenían prácticamente encarcelada”.

Años después de analizar su comportamiento, el pensador indio reflexionó: “En aquella época lo único que me preocupaba era hacer valer mi autoridad de esposo”. Además, analizó con tristeza la situación que ambos niños debieron pasar: “Cuando veo a los jóvenes de esa misma edad que están en mi cuidado y pienso en mi matrimonio, me inclino a compadecerme y a felicitarles a ellos por haber escapado a mi suerte. No puedo encontrar argumento moral alguno en favor de tan prematuro y absurdo matrimonio”.

Gandhi y su esposa Kasturbai estuvieron juntos por el resto de sus vidas. Ella se mantuvo fiel a él sin importar las condiciones, incluso aceptó la decisión de su marido de practicar el celibato.

La mujer murió a los 74 años mientras se encontraba en arresto domiciliario con su esposo. Después de estudiar cuidadosamente la posición en la que estaba, perdonándose a sí mismo por su carácter de maltratador, Gandhi se refirió a la injusticia del matrimonio para la mujer.

“Quizás solamente una esposa hindú es capaz de tolerar tales sufrimientos y tal vez por eso yo contemplo a la mujer como una encarnación de la tolerancia. Un criado del que se sospechara injustamente, puede renunciar a su puesto. Un hijo, que es tratado mal, puede abandonar el hogar. Pero una esposa si sospecha que su esposo la engaña, tiene que soportarlo y si su esposo desconfía y recela de ella, está perdida siendo inocente ¿Qué puede hacer? ¿A dónde ir? La esposa hindú no puede intentar el divorcio ante los tribunales de la justicia. La ley no le ofrece ninguna solución para sus males”.

Las leyes han cambiado y el divorcio ya es legal en la India, aunque sigue siendo mal visto por las sociedades religiosas.

El filósofo se sumergió intensamente en el estudio de la Brahmacharya, una práctica que se basa en el dominio de sí mismo. Cuando logró patentarla, afirmó: “Me di cuenta que la esposa no es una esclava del marido, sino su compañera y colaboradora. Una parte igual al esposo y que ha de compartir sus pesares y alegrías. Es tan libre como el marido para elegir su propia conducta y actitud para la vida, y él no debe interferir”.

Mel/Bga

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