Curiosidades

Los trabajos más extraños de todos los tiempos

Estos empleos van desde lo grotesco hasta lo extravagante

B. García |

Si alguna vez siente que tiene un trabajo malo, recuerde que en una época el Rey de Inglaterra tenía a un confidente que lo ayudaba con sus «necesidades reales». Esta persona era conocida como “El caballero del asiento”.

Cuando el monarca iba al otro trono este hombre lo ayudaba puesto que su excelencia no podía ser visto involucrándose mucho en los asuntos terrenales.

Aunque con el tiempo fue perdiendo fuerza, el puesto «honorífico» permaneció disponible hasta ¡1901! Lo más increíble es que el trabajo realmente importaba mucho y era una de las personas más cercanas y confiables para el rey.


Los trabajos más extraños de todos los tiempos
Nada es más relajante para algunos que recibir un corte o cambiar el color del cabello, pero eso es gracias a los aparatos electrónicos que nos ayudan en la actualidad.

En la antigua Roma, este trabajo no era tan agradable pues estaba en manos de las ornamenteras, mujeres-usualmente esclavas- que se encargaban de hacer los intricados peinados de sus amas con los «productos de belleza» de la época.

Estos productos consistían básicamente en tinta de calamar, excremento de paloma y orina. Esperemos que luego usaran perfume o jabón, al menos.


Los trabajos más extraños de todos los tiempos
En una época, todos eran bienvenidos en la viña del Señor, excepto los perros. Hace mucho tiempo existió la posición del » Knock Knobbler», un encargado de expulsar a los perros de los templos e iglesias durante la misa. Imaginamos que con el tiempo aceptaron que los animales también pueden ser fieles devotos.


Los trabajos más extraños de todos los tiempos
En 1800, las sanguijuelas eran consideradas muy eficaces para la medicina, por lo que apareció el recolector de sanguijuelas. Estas personas se encargaban de acopiar a estos animales chupasangre, usando patas de animales como carnada.

Igualmente conseguían los especímenes caminando con las piernas desnudas por lagos, ríos o marismas, dejando que los parásitos se le adhirieran a ellas. Luego del arduo trabajo, las vendían a los  doctores.

Cuando su uso se generalizó en Europa, no hubo más remedio que comenzar a criarlas y el oficio de sanguijuelero perdió rentabilidad.


Los trabajos más extraños de todos los tiempos
En algunos países, como el Reino Unido, en su buena época existió la figura nada apreciable del «Knocker-Up», en castellano, «El Despertador».  Se trataba de una persona que en una forma muy ingeniosa, pero definitivamente fastidiosa, lanzaba pequeños guijarros contra las ventanas de la gente que quería ser despertada a cierta hora.

Si actualmente, no tiene un despertador, ya sabe que también son buenas las piedras.


Los trabajos más extraños de todos los tiempos
Si alguna vez le sucedió que los castigaban por algo que había hecho otra persona, puede saber más o menos cómo se debió sentir el Paje de los latigazos.

Con un nombre excéntrico pero no muy agradable, el Paje era un niño que recibía los castigos que se merecieran los prín cipes cuando se portaban mal. Afortunadamente, la medida no se mantuvo y perdió uso luego del siglo XVIII.

Mel/Bga

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