Curiosidades

Las inteligentes orcas, ¿asesinas o no?

La especie atrae a las personas por su inteligencia y colorido, pero sobre todo por ser protagonistas de parques temáticos y versiones cinematográficas

Orca o ballena asesina
Orca o ballena asesina |

Oliverio Celaya |

Ya hace algún tiempo vimos en las pantallas de los cines la interesante película Liberen a Willy, cuyo protagonista era una gigantesca Orca, pues de manera más reciente los españoles también realizaron un filme al respecto El Faro de las Orcas, cuando estas propuestas culturales nos acercan a dicha especie.

Son sumamente recurrentes en el caso de los dibujos de los niños y su inteligencia asombra a los seres humanos.

La orca o ballena asesina (Orcinus orca) es una especie de cetáceo odontoceto perteneciente a la familia Delphinidae (delfines oceánicos), que habita en todos los océanos del planeta. Es la especie más grande de delfínido y la única existente actual reconocida dentro del género Orcinus. Este cetáceo posee una complexión robusta e hidrodinámica.

La especie, como característica distintiva, posee una aleta dorsal muy larga que llega a medir hasta 1,8 metros en los machos y presenta una coloración blanca y negra que se distribuye de manera particular, la cual es propia de cada individuo y permite distinguirlo de los demás.

Por demás, la orca tiene un dimorfismo sexual marcado; las hembras son más pequeñas que los machos y tienen la aleta dorsal más corta. Un macho adulto puede alcanzar 5,5 toneladas de peso y hasta nueve metros de longitud, mientras que una hembra suele rondar los 7,7 metros de largo y pesa menos de cuatro toneladas.

Los individuos de la especie forman estructuras sociales complejas y se organizan en grupos matrilineales (descendencia definida por la línea materna); para facilitar la socialización utilizan un método de comunicación sofisticado.

Los científicos identificaron varios tipos de orca en los hemisferios norte y sur, los cuales tienen diferencias genéticas, morfológicas, comportamentales y alimentarias tan notables, que incluso se proponen como especies diferentes.

La orca posee una combinación de fuerza, velocidad e inteligencia que la convierte en un depredador muy versátil; de hecho, por encontrarse en la cima de la cadena alimenticia y no poseer enemigos naturales se convierte en un superdepredador de los océanos.

Su dieta es muy variada y, dependiendo del tipo de orca, se alimenta de peces, calamares y mamíferos marinos.

Como superdepredador en la cúspide de la cadena trófica, sin ningún enemigo o depredador natural, la orca es capaz, incluso, de alimentarse de especies tan grandes y tan bien preparadas para el ataque como ellas mismas.

Es una especie migratoria, llegando algunos grupos a desplazarse miles de kilómetros, incluso entre ambos hemisferios.

Para 2008, según lo publicado en la Lista Roja de la UICN (catálogo científico mundial) , la población mundial superaba los 50 mil individuos.

En el mismo año, se catalogó como especie con datos insuficientes (del inglés Data Deficient, DD); decisión justificada ante la posibilidad de que existan dos o más especies, lo cual obligaría a establecer el riesgo específico para cada una de ellas.

Desde la antigüedad, en la cultura occidental se le consideró un animal feroz y peligroso. Esa imagen empezó a cambiar desde la década de 1960, al observarse que los primeros animales en cautiverio se comportaban dócilmente y no intentaban agredir a los humanos.

En esa cuerda, comentan expertos que se registraron muy pocos ataques a humanos por parte de individuos en libertad, sin ninguna muerte; sin embargo, los ejemplares en cautiverio, probablemente debido al estrés que les causa la situación, ya cobraron algunas víctimas.

Como dato curioso, el suizo Conrad von Gesner fue el primero que hizo una descripción científica de la orca en su libro Fischbuch («Libro de los peces») publicado en 1558; para ello se basó en el examen de ejemplares varados en la bahía de Greifswald en el mar Báltico.

En castellano el término orca aparece en la traducción del licenciado Gerónimo de Huerta de «la historia natural» de Plinio el viejo en 1603.

De ahí que dicho apelativo de «asesina-ballenas» fuera acuñado por balleneros españoles en el siglo XVIII al observarlas atacar y matar cetáceos grandes. De ahí pasó al inglés, en el que el término fue erróneamente traducido como «killer whales», «ballenas asesinas» (en lugar de «whale killers»), término que fue posteriormente adoptado en castellano como ballena asesina.

Así que parece en la práctica que no son tan asesinas como su nombre lo indica, por lo menos de cara a los seres humanos que somos quienes les ponemos nombre a todo.
mem/rfc

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