Curiosidades

Esas frutas que tanto recomiendan

La mayoría de los médicos y nutricionistas recomienda tener una mayor ingesta de frutas y vegetales

Dieta de frutas para adelgazar
Dieta de frutas para adelgazar |

Oliverio Celaya |

Las frutas, esos alimentos que ahora tienen la corona de evitarnos muchos males, también tienen la sentencia de los médicos e investigadores en el sentido de la manera de consumirlas y sus fuentes y variedades de preferencias.

El sitio abcdietas.com en su momentos explicó algunos de estos asuntos que es bueno tener en cuenta de cara a tener una mejor salud y combatir enfermedades.

Explican sus entendidos que existen multitud de prejuicios acerca de la alimentación, cuando continuamente aparecen propuestas novedosas que intentan hacerse un hueco para conseguir la exclusiva de la alimentación sana y perfecta.

Recomiendan que una dieta equilibrada incluye de dos a tres raciones de fruta al día, pero no se indica en qué momento deben tomarse. El grupo de las frutas es muy amplio, incluye todo tipo de semillas o partes carnosas de órganos que alcanzan un grado de madurez.

Dicen que esas frutas más o menos dulces suelen poderse comer crudos y contienen (por estar crudos y maduros) una cantidad razonablemente elevada de vitaminas.

Se trata de vitaminas mayormente hidrosolubles, C y A, aunque liposolubles en menor proporción, sumados minerales (calcio, potasio y fósforo entre otros) y fibra alimentaria en cantidades muy diversas. Asimismo, el agua es el componente mayoritario (de 80 a 85 por ciento). Estos son los nutrientes no energéticos.

Como nutrientes energéticos, las frutas contienen, en primer lugar, hidratos de carbono (normalmente de absorción rápida, azúcares simples) y grasas o proteínas como nutriente energético secundario.

Los primeros, los nutrientes no energéticos, son los que buscamos cuando comemos fruta, y los energéticos son los causantes de la discusión, insisten esas voces. De ahí que presenten algunos argumentos para sanas costumbres

Algunos sugieren que la fruta debe ser entrante en las comidas, pues si se toma antes produce saciedad por su aporte de fibra, evitando una ingesta excesiva posterior. El orden en que se ingieren los alimentos no importa si la cantidad de calorías es la misma.

Otros recomiendan comerla antes de las comidas para evitar así posibles dificultades digestivas consecuencia de la fermentación de los azúcares. Asimismo señalan que la fruta posee ciertas sustancias ácidas que estimulan las secreciones del estómago lo que facilitaría la digestión.

Dicen que no es cierto el mito de que si se toma la fruta después de las comidas, ésta fermenta en el estómago.

La fruta no fermenta en el estómago, independientemente de que se tome antes o después de comer. El estómago no es un departamento dividido en diferentes alturas, por lo que el hecho de que la fruta se tome al final de la comida no significa su posicionamiento en la parte superior del estómago. y vaya a fermentar.

Pero existen otros criterios, el de quienes sugieren tomar la fruta después de las comidas, como postre.

Ellos dicen que tradicionalmente se come como postre, y podemos seguir manteniendo la costumbre si no modificamos el resto de la comida. Es decir podemos tomar fruta como postre dentro de un contexto de alimentación equilibrada (hay que recordar que el equilibrio no se consigue en una sola comida sino a lo largo de los días, aproximadamente dos semanas)

El sistema digestivo es lo suficientemente eficiente y su capacidad de aprovechamiento vitamínico es muy elevado, por ello no se pierden demasiadas vitaminas sensibles al medio ácido.

Comer la fruta como postre evita la ingestión de otro tipo de alimentos (otros dulces) que poseen mayor valor calórico y contenido en grasas. También es bueno como postre porque los ácidos que contienen ayudan a realizar una limpieza de la boca.

Pero por otro lado, están los nutricionistas que argumentan el comer fruta entre las principales comidas.

Ello se refiere a merienda o a media mañana para aprovechar al máximo sus cualidades vitamínicas. Al estar sola en el estómago, la fruta permanecerá menos tiempo en contacto con los fuertes ácidos y por lo tanto la merma vitamínica será menor.

Estas tendencias crean duda en los comensales, de ahí que el propio sitio Web tomó sus conclusiones al respecto.

Sobre el particular de comer frutas y las dietas, señalan, que si el problema es de exceso de peso, la fruta, como el resto de los alimentos, aporta las mismas calorías independientemente de cuando la tomes.

Si la eliminas de las comidas principales, no la sustituyas por otro postre y tómala a media mañana y como merienda. Cualquier otra opción es también válida mientras no la elimines de tu alimentación.

Si no existe ningún problema de salud, puedes tomarla cuando quieras, lo que tengas por costumbre o lo que parezca más agradable. De ahí que otros especialistas se inclinan por la sabia filosofía del equilibrio en lo que se consuma, todo con medida, y no se espere de las dietas el resultado mágico.

Solo existe –dicen- una máxima para bajar de peso, una balanza entre el consumo y el gasto de energía, y nada de dietas, sino cambios de regímenes alimentarios. Estos realmente es lo que repiten los más encumbrados galenos y parece que quienes ponen en práctica tales directivas tienen excelentes resultados.
mem/rfc

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