Curiosidades

Nombre y destino

Es la primera marca que se imprime sobre todo ser humano. Es una palabra y como tal, trae consigo una serie de significados

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B. García |

El nombre es la primera marca que se imprime sobre todo ser humano. Es una palabra y como tal, trae consigo una serie de significados y una larga cadena de asociaciones. Además, por lo general, el nombre lleva implícita una intención de quien lo otorga, en parte consciente, en parte inconsciente.

Casi siempre el nombre viene dado por otros, no es elegido y casi siempre también hay alguna historia detrás, del por qué le dieron esa denominación y no otra: así se llamaba su abuelo o esos nombres estaban de moda; a su mamá le parecía que era una manera tierna de nombrarle o su papá pensaba que era un nombre propio de personas ilustres.

El nombre de un sujeto presenta tres funciones básicas: lo identifica, lo ubica dentro de una determinada cultura y le sugiere un proyecto de vida.

Identifica porque es lo que habitualmente le va a diferenciar del resto, en un contexto compartido, por lo que va a responder. Le inscribe en una cultura en primer lugar por la procedencia y  comprensión de ese nombre por parte de quienes están en su entorno; en segundo lugar por su apellido: dice a qué familia pertenece.

También el nombre sugiere un proyecto de vida, por las expectativas, fantasías y motivaciones que tuvieron sus padres o los adultos que le nombraron.

Al darle un nombre también están haciendo algo así como una apuesta por su destino. Lo que sienten y piensan en el momento en que nació se ve reflejado en la forma en la que le nombran.

Cuanto más común sea un nombre, menos condicionantes opositará sobre quien lo porta. Por el contrario, cuando se trata de un nombre rebuscado, extranjero y extraño, su influencia será mucho mayor.

Hay nombres tan raros o tan rebuscados que terminan siendo ridículos.  Se sabe que en Ecuador varios niños llevan el nombre “Eveready”. En Colombia apareció una persona con el nombre “Usnavy”, porque su padre, un militar que fue a la guerra en Corea, había visto esa palabra impresa en un barco de los Estados Unidos.

En todos estos casos, el nombre induce a ser de determinada manera. A veces origina sutiles inconformidades o abiertos rechazos.

Algo de nuestro destino se está jugando en ese nombre que nos dieron sin permiso y al que con el paso de los años la mayoría de nosotros le vamos tomando aprecio. Quizás porque lo vamos haciendo más a nuestra medida, más nuestro.

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