Curiosidades

La Estatua de la Libertad no lleva burka

No ella, sino la idea

Estatua de la Libertad
Estatua de la Libertad |

Manuel Segovia |

La prensa  puede crear estados de opinión, movilizar a las masas, incidir en el curso de la micro y la macro Historia. Si además, se ayuda de las redes sociales, hará que cientos de miles de personas de todo el mundo den por cierta cualquier información.

Veamos un ejemplo en estos convulsos días de lucha contra el terrorismo. “La Estatua de la Libertad era originalmente musulmana”, resalta en un titular la página de noticias del popular Yahoo.

Sin leer más abajo, cualquiera puede pensar que la estatua, es decir su estructura de mujer, representó en algún momento a una musulmana. Y con ello Yahoo está pretendiendo que la famosa estatua genere discordias y tensiones políticas entre algunos grupos de personas.

Pero la historia está mal contada. Aprovecho la ocasión para esclarecer brevemente sobre el origen real de la distinguida dama neoyorquina y, de paso, remitirme al débil hilo musulmán que la une al pasado.

El escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, además de crear obras de arte, tenía que comer y, además, mantener su cara vivienda y su alto nivel de vida. Así que ofreció a Ismail Pachá la idea de esculpir y colocar una gigantesca estatua a la entrada del canal de Suez. Tendría la forma de mujer beduina (más bien su traje) y por nombre: “Egipto llevando la luz a Asia”.

Pero como en 1871 el virrey egipcio andaba sin reales, Bartholdi adivinó que su proyecto no iba a cuajar. Más que de prisa salió a buscar nuevos clientes. Cruzó el Atlántico por primera vez y, estando de visita en la ciudad de Nueva York, observó que la isla de Bedloe se adaptaba muy bien para ejecutar su frustrado propósito.

Generar una nueva idea, incluso para el escultor francés, no era fácil, además de que ésta le atraía demasiado. Así que siguió adelante con su antiguo boceto de la representación femenina.

Aquí aparece Eduardo Laboulaye, un amigo francés de ideas abolicionista y partidario de los ejércitos del Norte en la Guerra Civil de los Estados Unidos. Después de varias pláticas y encuentros entre ambos y con algunas  personalidades de la alta sociedad norteamericana  surge la idea de proponer que Francia regalara a Estados Unidos una estatua, por haberle puesto punto final al conflicto armado.

La nación norteña se haría cargo de financiar el pedestal; y la gala, la estatua. (Y ambas naciones de pagarle los honorarios a Bartholdi). Después de años de construcción, varios recesos en las obras y varias colectas para poder seguir adelante, al fin se pudo concluir e inaugurar el conjunto monumental el 28 de octubre de 1886.
Piedra de Kersanton y de una cantera de la aldea francesa de Euville, cobre y láminas de oro son los principales materiales del pedestal y de la estatua, de casi 93 metros de altura total.

En su cabeza, una corona de 7 picos que simbolizan los 7 mares. La diadema recuerda la personificación del Sol en la mitología griega; la antorcha, algunos consideran que es un símbolo de la francmasonería pues el escultor era francmasón; la tablilla en su mano derecha alude a la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Está orientada hacia el Este, hacia Europa, no hacia Asia Menor. Ah, y su nombre es “La libertad iluminando al mundo”.

Así que salvo la idea original, que se fue por el mismo caño que las monedas musulmanas que debían materializarla, sus símbolos apuntan más a que la dama de cobre usaría en todo caso la boina francesa, no la burka.
Que no puede uno dejarse llevar por titulares sensacionalistas.

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