Curiosidades

Clima y estados de ánimo

Los sujetos buscan cierto confort climático para sentirse satisfechos

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LA VOZ DEL SANDINISMO |

No es usted la única persona que cambia su estado de ánimo, pues casi todos sufrimos las alteraciones bruscas del clima.

La genética, el estado de salud general y la presencia de alguna enfermedad o patología influyen en cómo nos afecta el estado del tiempo. Evolutivamente, nuestras defensas responden ante los cambios con un mayor empeño del sistema hormonal, pero cuando ocurre una variación brusca en la temperatura, la presión o humedad, el organismo acusa estos excesos, lo que dispara el riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrales, crisis asmáticas, melanomas, alergias, cólicos renales y trastornos anímicos.

Los individuos buscan cierto confort climático, es decir, estar satisfechos con el ambiente térmico en relación a ciertos parámetros de temperatura.

-¿Qué sucede cuando este confort se ve alterado? Se comprobó que determinados cambios bruscos de temperatura, presión atmosférica y humedad ambiental, cuanto mayor sean, más cambio y alteraciones provocan en el sistema nervioso y vascular.

Se conoce que el clima frío retrasa el metabolismo. Es por eso que, en invierno, uno termina de comer y tiene muchas ganas de irse a dormir y el ánimo baja un poco, se torna más alicaído. En cambio, en verano el metabolismo está más acelerado: en general, el ánimo mejora y la gente se motiva a realizar ejercicios al aire libre.

En relación a la influencia de los cambios climáticos en el estado de ánimo, se explica que pueden detectarse algunas generalidades entre los sujetos:

– Los días de lluvia pueden provocar tristeza. Si estos días se extienden demasiado, podrían eventualmente provocar cierta depresión, sin llegar a un diagnóstico, pero sí un ánimo muy caído.

– Las altas temperaturas generan cierta euforia, pero si la persona está en una piscina o en el mar, definitivamente la pasará mejor. Por el contrario, las altas temperaturas sin agua cerca, también provoca bajones, sobre todo, relacionado a la pérdida de sal y baja presión, por lo que, en esos casos el fenómeno es psicofísico; cuando hace mucho calor también notamos que los sujetos están más susceptibles e irritables.

– Los vientos fuertes son muy incómodos. Cuando uno está en la playa y el viento se torna insoportable, suele provocar mucho malestar y mal humor.

– El frío intenso, en un comienzo provoca hiperactividad (como un intento de entrar en calor) y si persiste y no hay modo de abrigarse, provoca sueño y bajones.

Al tener en cuenta estas características, podemos decir que los efectos del clima sobre la salud humana se pueden “predecir”. Esto permite, justamente prevenir las consecuencias negativas de los cambios de tiempo siempre y cuando el sujeto permita y desee mejorar su estadio.

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