Curiosidades

126 años no es nada para la “gran dama de hierro”

Desde su creación en 1889 la Torre Eiffel ha sido escalada en monociclo, descendida en sillas de ruedas, sobrevolada en dirigibles, pasada por agua y congelada

Torre Eiffel
Torre Eiffel |

Redacción Central |

Dicen que “20 años no es nada”. Al parecer 126 tampoco para la emblemática Torre Eiffel que luego de más de un centenar de amaneceres sigue más saludable que nunca y ha visto de todo.

Desde su creación el 31 de marzo de 1889 la gran dama ha presenciado de todo. Desde la admiración por su estructura de políticos, científicos y artistas hasta locuras y desafíos increíbles como el ocurrido en 1912 cuando un tal Reichelt, sastre de Longjumeau, se lanzó desde la primera planta con un paracaídas confeccionado por él mismo y se estampó contra el suelo delante de la prensa.

O cuando para 1948 la elefanta más vieja del mundo realizara un paseo por la primera planta del monumento como regalo por sus 85 años.

Los pies de la gran dama de hierro se sumergieron en agua cuando se instaló una  piscina de buceo de 240 metros cuadrados en la explanada del monumento, que permitió a más de tres mil visitantes iniciarse en submarinismo.

Incluso el invierno polar llegó a la Torre para celebrar las fiestas navideñas con la instalación de una pista de hielo de 300 metros para raquetas de nieve, así como la creación en la primera planta de un bar helado y una Torre Eiffel de hielo de seis metros de alto.

La Torre ha sido escalada en monociclo, descendida en sillas de ruedas, rapel, paracaídas, sobrevolada por famosos en dirigibles, artefactos voladores fabricados con lona y madera, empleada como transmisora de ondas, pasada por agua, congelada y tantas otras locuras que no alcanzarían las páginas para detallar 126 años de hazañas.

Pero la Torre Eiffel no siempre fue amada. En el momento de su construcción surgieron protestas violentas de varias personalidades visiblemente reacias a la construcción de una torre de 300 metros en el Campo de Marte.

Sin embargo, su creador Gustav Eiffel logró construir el monumento como iniciativa de Francia a la Exposición Universal de 1889, fecha que marcaba el centenario de la Revolución Francesa, y que sería derribada luego del evento.

Situación que Eiffel logró revertir al emplearla como un puesto de comunicación por telégrafo óptico y que luego amplió su rango a laboratorio de observaciones meteorológicas, astronómicas, así como centro para experimentos físicos.

Hoy ya no hay dudas ni nadie se queja por la existencia de la Torre, sino que todos hacen cola cada amanecer y cada noche para ver desde lo alto de la “gran dama de hierro” la llamada ciudad de los enamorados, y así hacer justicia a Gustave Eiffel, el responsable de la existencia de este bello y emblemático monumento.

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