Curiosidades

El pega-pega

Un paseo por el campo nos trajo uno de los inventos más originales

Velcro
El sistema de cierre Velcro o pega-pega, también es conocido en otras partes del mundo como “cierre mágico” o “abre y cierra” |

Manuel Segovia |

Hace ya unos cuantos años, un amigo que había estado en Vietnam me trajo de regalo una hamaca. No era cualquier hamaca, sino una que le habían quitado a un piloto yanqui que había sido derribado durante uno de los crueles bombardeos de la aviación norteamericana sobre la ciudad de Hué.

Era de varias tonalidades del color verde, propio para mimetizarse con la selva. Traía adosado un mosquitero, todo de un material impermeable que no permitía pasar la lluvia pero sí el aire. Y lo más curioso es que este mosquitero venía cosido a la hamaca por tres de sus costados. El cuarto costado se cerraba con una tira cosida en su borde que mágicamente se pegaba a otra tira que estaba en la hamaca. Bastaba con juntar ambos bordes y se cerraba herméticamente la hamaca-mosquitero permitiendo un descanso despreocupado libre de las picaduras de los zancudos y otros insectos.

Lo que yo no sabía en aquel ya distante año, era que aquella tira milagrosa que se pegaba con un esfuerzo mínimo de los dedos es lo que nosotros conocemos como  pega-pega o apegatinal, que en México y en Venezuela llaman “cierre mágico”; “abre y cierra”  en otros países y  simplemente velcro para los que no quisieron cambiarle el nombre.

Velcro

Velcro proviene de la unión de dos palabras francesas velours (terciopelo) y crochet (ganchillo)

El sistema de cierre Velcro es realmente sencillo e ingenioso, fruto de la observación y de la curiosidad de una persona a quien lo le bastó aceptar una inconveniencia, sino que quiso averiguar el porqué de ella.

La pequeña ciudad de Nyon, en Suiza, se encuentra a 25 kilómetros al norte de Ginebra, a orillas del lago Lemán (también conocido como Lago Ginebra) y cerca de una comuna francesa. Allí se habla francés y sus cerca de 17 mil habitantes acogen cada año a uno de los más importantes festivales de música de Suiza, y (dato curioso para los amantes del fútbol) también a la sede permanente de la UEFA (Unión de Asociaciones de Fútbol Europeas).

Allí nació a principios del siglo XX el ingeniero Georges de Mestral, quien desde chico amaba construir aeroplanos de juguete, carriolas, y vagar por el campo en compañía de su perro. Comentan los amigos de de Mestral que en 1941, después de un paseo con el animalito (por supuesto que era otro perro, no el de su infancia) por las praderas de Nyon se dispuso, como siempre, a desprender de sus pantalones y del pelaje del can las decenas de pequeños frutos de cardo, arrancamoños o guizazo, como se le conoce en diferentes regiones. Solo que esta vez decidió observar más detenidamente la pequeña bolita llena de púas y se percató de la forma de ganchos al final de cada una de ellas, lo que le permitía fijarse en los pequeños bucles de los hilos del tejido de su pantalón.

Así se le ocurrió la idea, que más tarde patentizaría, de crear el velcro o pega-pega para nosotros. Velcro proviene de la unión de dos palabras francesas velours (terciopelo) y crochet (ganchillo).

El velcro se popularizó rápidamente. El tejido de algodón fue sustituido más tarde por bucles de nylon, y la producción de esta tira alcanzó niveles importantes. Georges de Mestral murió multimillonario en 1990.

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