Curiosidades

Culto obsesivo al cuerpo

La vigorexia es un trastorno alimentario más común en el sexo masculino, el sujeto presenta una obsesión por su físico y una idea distorsionada de su imagen personal

Vigorexia
La vigorexia es un trastorno que consiste en una obsesión por el físico y una idea distorsionada de la imagen personal |

Redacción Central |

La vigorexia conocida también como anorexia nerviosa inversa o complejo de Adonis es un trastorno alimentario que consiste en una obsesión por el físico y una idea distorsionada de la imagen personal, quienes la padecen se ven a sí mismos como debiluchos, aunque tengan un cuerpo más allá de lo escultural.

 

Al igual que la anorexia, quienes padecen de vigorexia se preocupan de manera exagerada por un defecto inexistente y creen no contar con suficiente tono muscular. Este trastorno alimentario es más común en el sexo masculino.

 

No está reconocido como una enfermedad por la comunidad médica internacional, la vigorexia puede llegar a ser más mortal que la anorexia, pues el tipo de dieta de los vigoréxicos (caracterizado por grandes cantidades de proteínas, carbohidratos y nada de lípidos), ocasiona alteraciones metabólicas importantes que el cuerpo humano puede soportar sólo por un máximo de seis  meses.

 

Quienes la padecen tienden a usar esteroides para mejorar su rendimiento físico, lo cual conlleva cambios de humor repentinos y aislamiento social, que ya de por sí suele presentarse por las largas horas invertidas en el gimnasio. A largo plazo, los vigoréxicos pueden sufrir enfermedades cardiovasculares (como la atrofia del músculo cardíaco, el cual al aumentar de tamaño, sufre de falta de sangre), disfunción eréctil, lesiones en el hígado o los riñones, cáncer de próstata, atrofia muscular y desgarres ante la carga excesiva de peso.

 

Los vigoréxicos pasan la mayor parte de su tiempo libre en el gimnasio, incluso más de ocho horas. Se pesan continuamente y sus dietas son altas en carbohidratos y proteínas, excluyendo las grasas prácticamente por completo. Tienen tendencia a la automedicación. Se aíslan socialmente y cuando se miran al espejo, si bien es cierto que tienen un cuerpo desproporcionado, se ven a sí mismos como enclenques y débiles.

 

Las causas de la vigorexia se desconocen; sin embargo, parece que determinados factores socioculturales (como el culto al cuerpo) y algunas alteraciones en los neurotransmisores cerebrales pueden detonarla. También se señala como potencial desencadenante al papel de las endorfinas (sustancias segregadas por el cerebro al realizar actividad física y que dan una sensación de bienestar). Desde el campo de la psicología es tratable este trastorno con efectividad.

 

La idea central de su tratamiento es revertir los hábitos obsesivos en torno al culto del cuerpo, fortalecer la autoestima y dedicarse a otro tipo de actividades en el tiempo libre que permitan una reinserción social. Brindarle a la estabilidad emocional también un entrenamiento, que la fortalezca mucho más que a los músculos.

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