Curiosidades

Napoleón tenía una afición muy particular

Hace unos 400 años los soldados filipinos usaban el yoyo como arma, pero su origen parece estar en China y hay indicios de que también se utilizaba en la antigua  Grecia

Yo-Yo
yoyo como arma de ataque |

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Aunque parezca increíble que un militar con tantas responsabilidades como el Emperador Napoleón Bonaparte, se distrajera con un juguete infantil, hay relatos de que tenía habilidad en el uso del yoyo, un objeto cuyo origen se pierde en el mundo antiguo.

Según relatos de los soldados, Napoleón, en ocasiones y  tras un rudo combate o situaciones estresantes durante las campañas bélicas, utilizaba el objeto como una forma para disminuir la tensión del momento, envolviendo  y desenroscándolo con magnánima gracia.

La palabra se puede escribir de formas diferentes: yo-yo, yoyo o yoyó, todas se admiten y es un vocablo procedente del talago, una lengua nativa de la región asiática, en particular de Filipinas, cuyo significado es regresar.

El yoyo consiste en un disco ahuecado interiormente como una lanzadera que sube y baja, enroscándose y estirándose, a voluntad de quien lo manipula, a lo largo  de una cuerda.

Existen evidencias que muestran que hace alrededor de 400 años los soldados filipinos usaban el yoyo como arma de ataque  y aunque su procedencia parece estar en China, hay indicios de que se utilizaba en la antigua Grecia, hace por lo menos 2 mil 500 años.

Para su fabricación, los artesanos helenos empleaban diferentes materiales, los elaboraban con madera, metal o terracota, y decoraban cada pieza con imágenes de sus dioses.

En la actualidad, algunos de los modelos de  esos primeros yoyos pueden contemplarse en el Metropolitan Museum of Art, en la ciudad de New York, y en salas de exhibición de varias naciones asiáticas.

Ese  juguete fácil de hacer y manipular y del interés de pequeños y grandes, generalmente lo usaban los varones y fue importado hacia el año 1800, desde  Oriente hasta Europa.

Al llegar al Viejo Continente, el yoyo fue bautizado por los ingleses como bandalore, quiz o el juguete del Príncipe de Gales, mientras entre los franceses era llamado unas veces, l’emigrette, y otras, incroyable.

Ese antiguo juguete infantil llegó a otras partes del mundo, apareció en América y África, alcanzó popularidad en regiones pobres, al ser fácil de elaborar y de bajo costo, aunque la firma Playmaxx  vende los carísimos Gold Fusion que son chapados en oro.

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