Curiosidades

Estudio monstruo

Un experimento que ha marcado la historia de la psicología.  Año 1939, un orfanato, niños, trastorno del lenguaje, tartamudez

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Redacción Central |

El “Experimento Monstruo” es el nombre designado para este hecho diabólico. Solo se planteó preguntar: ¿Todo vale en favor de la Ciencia?

Se llevó a cabo por el patólogo Wendell Johnson (EEUU) entre enero y mayo de 1939 y supervisado por una de sus mejores estudiantes de posgrado Mary Tudor. Aunque Johnson era patólogo del habla no tenía preparación alguna psicológica y su experimento, además de carecer de ética total, no ofreció resultados negativos.

Lo que Johnson quería era saber las causas reales que se escondían detrás de la tartamudez; él estaba convencido de que este trastorno del lenguaje se debía a un comportamiento aprendido resultado de la ansiedad que experimentaban algunos niños cuando empezaban a aprender a hablar.

El experimento se llevó a cabo con 22 niños huérfanos del orfanato de Davenport  con edades comprendidas entre 5 y 15 años. La mitad de ellos tenían alguna dificultad en el habla y la otra parte ninguna. Se dividió a los niños en 2 grupos:

1- A un grupo se les felicitaba continuamente en sus avances lingüísticos. Eran los niños que tartamudeaban.

2- El otro grupo de niños, no se le hacía más que recalcar todos los fallos que cometían y que si seguían así, esto les llevaría a desarrollar la tartamudez. Eran los niños que no tenían ningún problema en el aprendizaje del lenguaje.

El único resultado obtenido por el experimento es de corte negativo y fue el desarrollo de trastornos de personalidad, ansiedad y habla retraída, no la tartamudez que tanto pretendía Johnson.

Johnson ocultó su experimento debido al miedo que lo embargó cuando pensó que su estudio pudiera compararse con los experimentos con humanos que hicieron los nazis en los campos de concentración. Los resultados no se publicaron, ni los razonamientos de la estudiante Mary Tudor, quien decidió desertar públicamente una vez finalizado el experimento. Pero fue ese el único testimonio que quedó oculto en un cajón.

Este secreto se mantuvo durante décadas y de hecho el profesor Johnson desarrolló una carrera de éxito como uno de los investigadores más relevantes y con más reputación dentro del campo del habla. Murió en 1965 con 59 años de edad.

No sería hasta el año 2001 cuando la Universidad se disculpara públicamente; en el año 2003 el New York Times publicó: “El estudio monstruo del doctor de la tartamudez”, notas de Mary Tudor . Le fue pagada una indemnización de un millón de dólares a seis ancianos octogenarios, los únicos que aún estaban vivos en el 2007 y que habían participado en este experimento cuando eran tan sólo unos niños.

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