Cultura

La mala educación

Estamos ante una realidad social que no aparece solo en niños y adolescentes

5bd92d0f67a28
La mala educación |

B. García |

La mala educación se debe en realidad a la falta de educación, de respeto y civismo. Estamos ante una realidad social que no aparece solo en niños y adolescentes; también los adultos evidencian malos modales y comportamientos poco éticos.

La mala educación y la falta de modales no tienen edad. No es cuestión de niños ni de adolescentes, transitando por esa etapa a menudo reaccionaria y problemática. En nuestro día a día podemos ver reacciones inapropiadas y comportamientos poco éticos en personas con experiencia, en hombres y mujeres que, con sus malos hábitos, hacen muy complicada la convivencia.

Gritar para hablar, entrometerse en vidas ajenas, interrumpir conversaciones, reírse de los demás, humillar, no respetar el mobiliario, no dar las gracias o incluso estar más pendientes de los móviles que de las personas que se tienen en frente… son solo algunos de los ejemplos más vistos en nuestra sociedad actual.

La mala educación, los malos modales y la grosería generan lo que se conoce como dolor social. Fue la psicóloga Naomi Eisenberg, de la Universidad de California, quien llevó a cabo un estudio para analizar el impacto de estas dimensiones. Se descubrió que este tipo de comportamientos tienen un impacto a nivel cerebral.

No solo dificultan la convivencia, sino que además, duelen, provocan estrés y rompen ese principio social que es el respeto, y que nuestro cerebro interpreta como significativo para sentirse bien, en calma y armonía.

¿Qué nutre a la mala educación en la actualidad? ¿Por qué la vemos en algunos de nuestros niños y sobre todo, entre la población adulta?

Estos serían algunos factores que la explicarían:

-Perfiles de personalidad con patrones narcisistas. Son personas con falta de empatía que no suelen respetar los límites ajenos.

-La personalidad antisocial (o trastorno antisocial de la personalidad) sería otro ejemplo de este comportamiento pero llevado a menudo al extremo. En este caso es común la violación de derechos del resto de personas.

Por otro lado, el factor educativo se alza a menudo como ese desencadenante clave en los malos modales. Una crianza basada en el apego desorganizativo, la falta de normas básicas, la carencia de límites o incluso un entorno familiar deficitario, asienta ese comportamiento desafiante donde fallan los modales, el respeto y la educación.

-La mala educación en la infancia y la adolescencia termina siendo patológica en la edad adulta. Ello hace que tengamos a adultos con nula resistencia a la frustración, con serias dificultades para ajustarse a las normas y habituados además, a faltar el respeto a los demás.

Pitágoras solía decir que si enseñamos a los niños de manera correcta y eficaz, no hará falta castigar a los adultos el día de mañana. Esta frase encierra una gran verdad, puesto que todo aquello que se asienta en la infancia hace de base para el resto de la vida.

La mala educación empobrece nuestra sociedad. Elementos como los buenos modales, el respeto al otro, el civismo, la corrección o la empatía social, no son elementos anacrónicos. Son formas de vertebrar el modo en que nos relacionamos y convivimos. Cuidemos por tanto este valioso aspecto.

también te puede interesar