Cultura

Cuatro curiosas prendas antiguas de mujer

Se las arreglaron como pudieron y utilizaron los elementos que tenían para crear su vestuario

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B. García |

Afortunadamente el mundo ha evolucionado a lo largo de los siglos y la moda con él. No solo las costumbres, sino también los materiales han cambiado y han revolucionado las prendas de vestir. Sin embargo, nuestros antepasados se las arreglaron como pudieron y utilizaron los elementos que tenían para crear su vestuario, en ocasiones con resultados asombrosos y muy parecidos los actuales.

A continuación le presentamos cuatro curiosas prendas antiguas que formaron parte de la ropa interior femenina en diversos momentos de la historia.

1. Subligaculum y strophium

Las mujeres romanas utilizaban bajo sus “stolas” diversos tipos de ropa interior dependiendo de su clase social o de la actividad que fueran a realizar. Si se trataba de algún tipo de deporte usaban el subligaculum y el strophium, dos piezas con un gran parecido a un bikini, como podéis ver en la fotografía.

El strophium era la parte superior y estaba formado por tiras de cuero que comprimían el pecho, teniendo la función de un sujetador actual. La parte inferior o subligaculum era parecido al que usaban los hombres pero más pequeño y tenía muchas semejanzas con un pañal. Consistía en una pieza de lino o lana que se ataba con cintas a la cintura y que luego se  enrollaba.

2. Pantaletas o calzones

Hacia 1830, en Europa y América del Norte se pusieron de moda entre las mujeres las “pantaletas” o calzones abiertos. Aunque parecían de una sola pieza quedaban abiertos por el centro y su finalidad real, además de abrigar, era dejar ver bajo el borde de las faldas los ricos bordados con los que se remataban las pantaletas.

3. Corsé

El corsé fue un elemento de la ropa interior femenina que fue utilizado habitualmente durante más de tres siglos. Es una prenda que moldea y estiliza la figura y se utiliza tanto por razones estéticas como médicas.

En el siglo XVI, cuando se empezó a utilizar, era de hierro y su finalidad era conseguir una figura cónica y rígida. En siglos posteriores se hicieron con barbas de ballena y otros materiales más flexibles. A partir de la Primera Guerra Mundial su uso fue abandonado debido a que se comprobó que, en muchos casos, causaban problemas de salud.

4. Cinturón menstrual

Este invento, aunque nos parezca algo primitivo, se inventó a finales del siglo XIX para facilitar la vida de las mujeres. Los modelos fueron evolucionando durante décadas, pero el principio era el mismo: un cinturón atado alrededor de las caderas del que salían dos tiras, por delante y por detrás, que sujetaban un fragmento alargado de tela almohadillada. Las compresas tal como las conocemos hoy en día se empezaron a vender en España a principios de la década de los 70.

Los tampones actuales se inventaron en 1929,  pero no fue hasta muchas décadas después que se popularizó su uso.

Mel/Bga

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