Cultura

Gabriel García Márquez regresó para siempre a Cartagena

Con una hermosa ceremonia las cenizas del Nobel de Literatura fueron depositadas en el claustro La Merced de la ciudad colombiana

Las cenizas de Gabriel García Márquez reposan en el claustro La Merced, en la ciudad colombiana de Cartagena
Las cenizas de Gabriel García Márquez reposan en el claustro La Merced, en la ciudad colombiana de Cartagena | Cubadebate

LA VOZ DEL SANDINISMO |

Desde este domingo 22 de mayo las cenizas del Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, reposan en el claustro La Merced, en la ciudad colombiana de Cartagena, de más de 400 años de antigüedad, y donde vivió con su familia durante su juventud.

Para la ceremonia el claustro centenario, que se alza a orillas del mar Caribe, fue engalanado con mariposas amarillas y relatos de las obras del autor de “Cien años de soledad”.

Además algunos de los inolvidables personales creados por el Gabo fueron representados por estudiantes de la Universidad de Cartagena en los pasillos laterales de La Merced.

Un busto de Gabriel García Márquez fue develado por sus hijos y las autoridades de la universidad, en presencia de su viuda Mercedes Barcha y de los amigos que se reunieron en una ocasión tan especial.

En la ceremonia intervinieron para homenajear la vida y obra García Márquez, el rector de la casa de altos estudios, Edgar Parra, así como el periodista Juan Gossain, quien habló en nombre de la familia García Barcha, entre otras autoridades gubernamentales.

Aunque García Márquez vivió muchos años en México, donde tuvo que exiliarse en la segunda mitad del siglo XX, nunca olvidó que en el periódico El Universal de Cartagena escribió sus primeras crónicas y en esta ciudad tenía su casa.

Al depositar sus cenizas en Cartagena se cumple uno de los deseos del Gabo, expresado a Gossain hace 20 años: “La gente sabe que me gusta vivir en Cartagena, y desearía que algún día me entierren en Cartagena (…)”.

La Filarmónica de la Universidad de Cartagena interpretó “La pequeña Suite”, del maestro Adolfo Mejía, mientras se develaba el busto del escritor colombiano.

Posteriormente ejecutó “Pequeña serenata Nocturna” de Wolfgang Amadeus Mozart, Primer Movimiento Allegre y los vallenatos “El Mochuelo” y “Mercedes”, los preferidos de García Márquez.

Luego de la música fueron liberadas miles de mariposas amarillas. Con este recurso que forma parte de los principales símbolos del mundo creado por García Márquez, Cartagena acogió para siempre a su hijo adoptivo.
mem/ana

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