Cultura

Todo el Patrimonio Cultural de Siria está mutilado

Los seis sitios señalados por la Unesco en la nación árabe como de valor cultural memorial para la raza humana están destruidos o han sufrido graves ataques

Patrimonio Cultural de la Humanidad destruído en Siria
Patrimonio Cultural de la Humanidad destruído en Siria |

Redacción Central |

Dañados o destruidos. Así se encuentran los seis sitios de Siria que fueron declarados como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La principal organización culpable de este desatino es el grupo terrorista Estado Islámico (EI), que tras cinco años de conflicto ha marcado para siempre a esta nación árabe.

En lo que se puede considerar como una de las mayores barbaries del actual siglo —el cual ya acumula no pocas atrocidades—, se encuentra la destrucción de la ciudad de Palmira. Esta urbe, ubicada a 210 kilómetros de Damasco, fue bautizada por la Unesco como un “oasis del desierto en Siria”.

Antes de 2011, cuando inició el conflicto en Siria, Palmira recibía unos 150 mil turistas anualmente. El Estado Islámico tomó la ciudad en mayo del pasado año y voló el icónico Arco del Triunfo, un acto de los que los terroristas denominan como de “limpieza cultural”.

En Palmira el EI destruyó además el templo de Baalshamin y el templo de Bel, de 2.000 años de antigüedad, el cual se consideraba como una de las reliquias antiguas más importantes del mundo.

Alepo es otra ciudad Siria de importancia. La urbe es una de las más antiguas del mundo, y durante siglos fue el centro más importante de ese país.

En ella los visitantes encontraban puertas medievales, estructuras cristianas del siglo VI, rectas calles romanas y un gran número de casas y palacios de la época otomana.

Igualmente poseía la Gran Mezquita, fundada en el periodo omeya y reconstruida en el siglo XII.

Hostigada por tanques y artillería, Alepo hoy es una ruina, y la Gran Mezquita ni siquiera se parece a lo que fuera hace un quinquenio.

Lo mismo sucede con la antigua ciudad de Damasco. La zona vieja de la capital de Siria entró a la lista de la Unesco en 1979 y es una de las que más ha sufrido las consecuencias del conflicto.

Damasco, una de las ciudades más antiguas del mundo, quedó en ruinas por culpa de la misma guerra civil que ha dividido el país entero, y sus habitantes dicen que no recuerdan cómo es la paz.

En 2013, el templo judío más sagrado de Siria, la sinagoga Jobar de Damasco, de 2.000 años de antigüedad, fue saqueado y quemado. En este caso, las fuerzas del Ejército y los rebeldes sirios se culpan mutuamente por la demolición de un lugar de interés histórico y gran significado espiritual.

Otra urbe importante arrasada en la guerra es Bosra, un importante sitio arqueológico con restos de la época romana, bizantina y artefactos del período islámico temprano.

Bosra acoge un teatro romano del siglo II, uno de los ejemplos arquitectónicos mejor conservados de esta época, y numerosos restos arqueológicos romanos.

Los monumentos de arquitectura islámica de Bosra incluyen la mezquita de Al Omari, que data del año 720 y es una de las más antiguas del mundo.

Desde la escalada de la crisis de Siria, la ciudad ha sufrido interminables bombardeos y combates. Los informes dicen que ha sido destruida parcialmente.

Más allá de las urbes, una fortaleza antigua construida en el siglo XII, el Crac de los Caballeros, fue bombardeado por el Ejército sirio en respuesta a la ocupación por parte de los mercenarios que desataron la guerra en ese país.

Situada en unas altas crestas que le proporcionaban una gran capacidad defensiva, esta fortaleza representa uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura fortificada de los cruzados. Saladino, que derrotó a los cruzados en el siglo XII, no logró tomarlo por asalto, pero sí lo hicieron los bárbaros del siglo XXI.

Solo recientemente un comando especial del Ejército sirio recuperó esta fortaleza después de infiltrarse en ella a través de un muro destruido por un ataque de precisión de un avión ruso.

Los antiguos pueblos del norte de Siria, también conocidos como “ciudades muertas”, son sitios que destacan por su gran cantidad de restos arqueológicos que datan principalmente del períodos bizantino (siglos I a VII d. C.).

Añadido a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2011, este conjunto comprende ocho poblados (Jebel al A´la, Jebel Barisha, Jebel Seman 1, Jebel Seman 2, Jebel Seman 3, Jebel wastani, Jebel Zawiye 1 y Jebel Zawiye 2), que incluyen cuarenta sitios individuales.

Un riesgo importante para las ciudades muertas es su proximidad a las zonas de combates, siendo Bab al Hawa un importante paso fronterizo entre Siria y Turquía, y el punto de entrada para los suministros a los combatientes armados en toda Siria. Se desconoce el grado de destrucción y saqueo de estos sitios.

Otra fuente de preocupación para la conservación de estos monumentos es que muchos desplazados sirios han instalado sus tiendas dentro de tumbas antiguas y entre las ruinas de las ciudades muertas.

Los informes sostienen que varios museos sirios han sido saqueados y que los terroristas lucran con el comercio de antigüedades y utilizan los beneficios para comprar armas.

En la triste lista de estos museos figuran Deir ez Zor, Raqa, Maarat al Numan y Qalaat.

Los sitios antiguos en Siria hoy son saqueados por los yihadistas, y los objetos culturales son llevados de contrabando a países occidentales para buscar financiamiento. Lo peor de todo, es que existen algunos en Occidente que los compran.
ros/ale

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