Cultura

¿De qué marca es ese olor?

En el futuro cuando usted huela determinado aroma puede que ya tenga dueño y no se llame como siempre lo ha conocido

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Olfactory branding |

Redacción Central |

Los vendedores ya no saben que más van a ofrecerle a la gente para que gaste su dinero comprando muchas veces las cosas que no necesita. Ante el paulatino agotamiento de todo lo vendible o canjeable, aquellos dedicados al marketing extienden los límites y se proponen lo imposible después de que podamos comprar y vender casi todo: vender los olores.

Como lo lee, la idea ya tiene creador, nombre (en inglés) y concepto. Esta nueva frontera de las ventas se llama “olfactory branding” y aproximadamente quiere decir “marca olfativa” u “olor de marca”. A quién se le ocurrió, pues al investigador indio Shuvam Chatterjee.

De acuerdo con esto en el futuro cuando usted huela determinado aroma puede que ya tenga dueño y no se llame como siempre lo ha conocido.

Un ejemplo: cuando se sienta bien al percibir el aroma del pan recién horneado o de sábanas limpias, algunos de los que más buscamos o disfrutamos, puede que alguien le diga las siglas de cualquier compañía o negocio, tal como hoy nos sucede cuando vemos la manzana de los ordenadores de marca Apple o el color verde que es indicativo de la corporación Benetton.

Todas estas proyecciones descansan en varios estudios que indican que las personas podemos recordar el uno por ciento de lo que tocamos, el dos por ciento de lo que oímos, el cinco por ciento de lo que vemos, y el 35 por ciento de lo que olemos. Como ven hay un gran filón en el que trabajar.

Tal vez se pregunte por qué a alguien se le va a ocurrir semejante idea;  sucede que hemos saturado las imágenes y colores que se relacionan con marcas, servicios, anuncios, ventas. Y el mundo, sumergido por completo en el afán globalizador, necesita seguir empaquetando gustos, vendiendo sensaciones, haciéndonos a todos un poquito más iguales.
mem/ana

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