Cultura

Roque Dalton, la estatura de un escritor revolucionario

"Deberían dar premios de resistencia por ser salvadoreño", dijo el poeta

Roque Dalton
Roque Dalton |

Redacción Central |

Muchos salvadoreños recuerdan hoy a uno de sus más versátiles escritores, Roque Dalton, cuya obra literaria estaba ligada indefectiblemente a la lucha revolucionaria.

Mucho se habla de Roque Dalton, de su estatura de poeta, de hombre alegre, crítico, revolucionario, mucho se dice de su sentido del humor, de su suerte para escapar de la muert, que al final lo atrapó, de su vida en el exilio y su amor por El Salvador.

Dalton es el autor de una vasta obra por la cual recibió merecidos premios entre ellos el Casa de las Américas de poesía en 1969 con Taberna y otros lugares, escrita durante sus dos años de residencia en Praga.

Pero también fue el hombre político, de principios, que sufrió los dolores de su país sumido en crueles dictaduras militares y que murió asesinado el 10 de mayo de 1975.

«Deberían dar premios de resistencia por ser salvadoreño», dijo el poeta, ensayista, abogado, antropólogo y revolucionario al referirse a los avatares de su pueblo a lo largo de la historia.

Conoció la Unión Soviética donde comenzó a forjar su militancia política, luego se unió al Partido Comunista Salvadoreño y se introdujo en la lucha contra la dictadura en su país.

En 1961 por su activismo revolucionario fue expulsado de El Salvador y tuvo que exiliarse en México, Checoslovaquia y Cuba, país que lo marcó como escritor y político.

El escritor uruguayo Eduardo Galeno describió como nadie las diversas situaciones de las que Roque Dalton, escapó de la muerte.

«Una vez se salvó porque cayó el gobierno y otra vez se salvó porque cayó la pared, gracias a un oportuno terremoto. También se salvó de los torturadores, que lo dejaron maltrecho pero vivo, y de los policías que lo corrieron a balazos», escribió.

Añadió que se «salvó de los hinchas de fútbol que lo corrieron a pedradas, y se salvó de las furias de una chancha recién parida y de numerosos maridos sedientos de venganza».

Sin embargo, «no se salva de sus compañeros. Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia», subrayó Galeano.

Lo arrestaron el 13 de abril de 1975 por «indisciplinado, revisionista de derecha y agente pro cubano», pero después lo acusaron de ser «agente de la CIA».

A Roque lo asesinaron y se cuenta que sus restos fueron lanzados a El Playón, una zona de restos volcánicos del volcán de San Salvador.

Pero Dalton sabía que su muerte podía llegar en cualquier momento y quizás su poema Alta Hora de la Noche era una premonición: «Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre/porque se detendrá la muerte y el reposo.(…) Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas./Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta./No dejes que tus labios hallen mis once letras.»

«Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio./No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto desde la oscura tierra vendría por tu voz.»

La obra poética de Dalton incluye Mía junto a los pájaros (1957), La ventana en el rostro (1961), El mar (1962), El turno del ofendido (1962), Los testimonios (1964), Poemas (antología, 1968) y Los pequeños infiernos (1970).

Entre sus ensayos y narraciones sobresalen: César Vallejo (1963), El intelectual y la sociedad (1969), «¿Revolución en la revolución?» y la crítica de la derecha (1970), entre otros.

Luego de su muerte se publicaron Pobrecito poeta que era yo (novela), El libro rojo de Lenin (ensayo) y Un libro levemente odioso y Contra ataque (poesía). (Redacción Central-Voz del Sandinismo-Agencias de Noticias)

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